El 25 de febrero en la noche, el canciller estadounidense, Marco Rubio, anunció que "responderá como corresponde al gobierno cubano" ante el hecho de que tropas guardafronteras de la isla liquidaran un desembarco terrorista proveniente de Estados Unidos. Rubio agregó que investigarán "de manera independiente" y evitó dar declaraciones apresuradas.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense, James Vance, advirtió que desea "no sea tan grave como parece", agregando sospechosamente que su gobierno tenía información de lo sucedido antes de que Cuba lo informara.
A su vez, ya han comenzado a correr informaciones contradictorias: desde Miami se aseguró extraoficialmente que no era un desembarco terrorista sino una lancha que iba a buscar familiares para llevar a Estados Unidos. De manera injerencista, ya el fiscal general de Florida, James Uthmeier, ordenó investigar los sucesos. "haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que estos comunistas rindan cuentas", afirmó Uthmeier desde sus redes sociales.
Si bien Rubio y Trump habían guardado silencio respecto a Cuba, levantando incluso los aranceles contra los países que venden petróleo a La Habana -aunque solo permitiendo que lo compren empresas privadas-, el desembarco de esta lancha terrorista y las reacciones del gobierno de Estados Unidos apuntan a que es la típica táctica de crear un escenario propicio para posteriores acciones. Casualmente la incursión terrorista en Cuba tuvo lugar cuando Marco Rubio se encontraba en la cumbre del CARICOM a la cual no fue invitada Cuba, rompiéndose así con la tradición de que La Habana estuviera presente en las reuniones de esta entidad regional caribeña. De hecho, varios medios de prensa derechistas están presentando la noticia como que a pesar de que Rubio estaba en el Caribe, Cuba "asesinó" a cuatro civiles radicados en Estados Unidos. Al menos uno de los que desembarcaron había declarado a la ultraderechista TV Martí que se incorporaría a todo intento de derrocar al gobierno cubano.
Desde Moscú, la vocera de la cancillería rusa, María Zajárova, calificó el intento de desembarco como una "agresiva provocación estadounidense". Zajárova alertó que el suceso está "destinado a desencadenar un conflicto". Desgraciadamente, aunque Rusia recibió este mes al canciller cubano, Bruno Rodríguez, no ha enviado petróleo a la isla llegando a desmentir que lo haría. A mediados de febrero, el también vocero de la cancillería rusa, Dimitri Peskov, declaró que "desgraciadamente los hermanos cubanos están muy lejos". Este mismo argumento fue usado por el expresidente Yuri Andropov en 1983 cuando Raúl Castro visitó Moscú para consultar cuál sería la actitud de la Unión Soviética ante una posible invasión estadounidense -recientemente había tenido lugar la intervención militar de Reagan en Granada-.
Hasta el momento, Donald Trump no ha realizado ninguna declaración sobre el choque armado de ayer 25 de febrero en aguas cubanas. Maniobras como estas por parte de Estados Unidos han conllevado al desencadenamiento de guerras, siendo la más famosa el incidente del golfo de Tonkín que sirvió como excusa para que Washington invadiera Vietnam.
Cuba se encuentra en una situación extremadamente delicada, en un momento donde no pocos de sus aliados le han dado la espalda o, como precisamente el caso de Vietnam, se alineron de tal modo con Estados Unidos que Hanoi decidió incorporarse a la alianza militarista trumpista como miembro fundador. De momento, China se limitó a dar la noticia del desembarco terrorista desde su agencia de prensa oficial, Xinhua, pero sin ninguna declaración de la cancillería.
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