EE UU amenaza la sobrevivencia de Cuba

EE UU amenaza la supervivencia de Cuba

Por Yurisbel Martínez Suárez, miembro de Comunistas Cuba



Las calles, restaurantes y lugares de reunión, antes llenos de vida, ahora están vacíos. Montañas de basura abarrotan los callejones y las bocacalles. Los turistas, la mayor fuente de ingresos de Cuba, no se ven por ninguna parte, pues tienen miedo de ir a causa de los apagones y la preocupación por la invasión de EE. UU. Todo se ha detenido por completo.

Las fuerzas de EE. UU. asesinaron a 32 guardias de seguridad cubanos durante un ataque a medianoche contra Venezuela en el que el Tío Sam secuestró al Presidente y a la Primera Dama de ese país. No es ningún secreto que el ataque en Caracas fue un paso clave para cumplir la promesa de Trump de “tomar Cuba” privándola de petróleo.

El 29 de enero, la Casa Blanca emitió la Orden Ejecutiva 14380 declarando a Cuba “una amenaza inusual y extraordinaria”. Declaraba que se necesitaba “presión máxima” para someter al gobierno y al pueblo de la isla enviando un bloqueo naval para impedir los envíos de petróleo. La presidenta Mexicana Claudia Scheinbaum inmediatamente cesó las entregas de petróleo que había prometido. Lo mismo hicieron otras naciones.

Cuba depende mucho del petróleo para la generación de energía, así como para el transporte, el procesamiento de agua y drenaje, la agricultura y la producción. El país requiere de aproximadamente 110,000 barriles al día para sus operaciones básicas. El 31 de marzo, Trump “permitió” al buque ruso, Anatoly Kolodkin, que llevaba más de 700,000 barriles, que llegara a las refinerías de la provincia de Matanzas. Fue el primer envío de este año: suficiente para suministrar al país durante una semana, tal vez más, si se racionaba de forma estricta. Rusia declaró que llegará otro barco, pero no es claro cuándo.

“Tomar a Cuba” es parte de la psique imperial de EE. UU.

Thomas Jefferson, propietario de esclavos y tercer presidente de EE. UU., procuró “tomar a Cuba”, declarando que era vital para el control del Golfo de México y “la adición más interesante que se pudiera hacer a nuestro sistema estatal”. Todos los presidentes desde entonces han adoptado este objetivo, implementándolo en varios grados y con diferentes estrategias.

Instigado por el secretario de Estado Marco Rubio, Trump está empeñado en lograr el objetivo de Jefferson. En sus memorias de 2012, “Un hijo americano”, Rubio revela su ambición de niño de “dirigir un ejército de exiliados para derrocar a Fidel Castro y ser presidente de una Cuba libre”. Actualmente, Rubio tiene a su disposición las fuerzas militares más grandes del planeta para cumplir su sueño.

Rubio presionó a los países que empleaban a doctores cubanos, privando a Cuba de su segunda fuente de ingresos. Los doctores que trabajaban en el extranjero han disminuido de 50,000 en 2015 a 24,000 en 2026.

Actualmente, Cuba se enfrenta a la peor crisis económica, energética y social desde el Periodo Especial de 1991, en que perdió sus socios comerciales del Bloque Oriental después del colapso de la Unión Soviética. La deuda nacional es mucho mayor que el Producto Interno Bruto (PIB). Los préstamos internacionales han desaparecido y el peso cubano ha perdido el 95% de su valor frente el dólar desde 2021.

Cerca del 90% de la población vive en extrema pobreza y más del 30% se encuentra en una situación desesperada. Aproximadamente dos millones de cubanos han emigrado en los últimos cinco años, lo cual representa una pérdida de una en cinco personas, en su mayoría gente de edad laboral, dejando atrás a una población mayor abrumada por niños que les han dejado sus hijos. Las mujeres están optando por no tener hijos, lo cual incrementa la despoblación.

Los líderes están dispuestos a negociar

El Partido Comunista Cubano (PCC) se enfrenta a dos opciones: volver a sus raíces revolucionarias e implementar las necesarias reformas democráticas o desmantelar las relaciones de propiedad colectiva a favor de empresas privadas. El PCC escogió la segunda opción.

Bajo el disfraz de “socialismo de mercado”, se ha privatizado la distribución de alimentos. El antiguo estado proporcionaba alimentos subsidiados a la población entera. Hoy día, la comida está disponible para las reducidas élites que se la pueden permitir. Solo el cuidado médico, la educación y las comunicaciones se han mantenido intactas hasta ahora.

El presidente Miguel Díaz-Canal declaró que, si ataca Washington, Cuba responderá con represalias. Contrario a esto, la alta diplomática en los EE. UU., Lianys Torres Rivera, afirmó que Cuba negociará con el gobierno de Trump una “enorme gama” de cuestiones. “Entonces, si EE. UU. quiere involucrarse en la transformación económica de Cuba, que así sea”, afirmó. Todo es negociable excepto la continuación en el poder del PCC.

¡Manos fuera de Cuba!

En todo el mundo, miles se han manifestado para defender a Cuba de la letal agresión de EE. UU. En marzo de 2026, la flotilla internacional Nuestra América llegó a La Habana y entregó más de 30 toneladas de ayuda desafiando el embargo y el bloqueo petrolero. Inspirada por los valientes intentos de acabar con el sitio de Gaza, la flotilla ofreció esperanzas a los cubanos de que se evite la invasión y que se reanuden los envíos de combustible.

Aunque los organizadores de Nuestra América ignoran deliberadamente la corrupción burocrática y la persecución política en Cuba, su meta es proporcionar ayuda al país que representa un bastión de solidaridad que se debe imitar.

La suerte de Cuba está totalmente asociada con los trabajadores y la gente pobre del hemisferio. Los gobiernos de todo el mundo deben desafiar el bullying de Trump y enviar ayuda inmediatamente. ¡Especialmente en EE. UU., se necesita desesperadamente resistir para terminar con el embargo y permitir que Cuba prospere!