Por Ramón García
Cuando las tropas de Estados Unidos iban por el presidente de Venezuela, justo esa noche pero en Burkina Faso, Francia trataba de dar un golpe de Estado que impidió el pueblo burkinés.
Entiendo que Ibrahim Traoré no es Nicolás Maduro ni Burkina Faso es Venezuela. Tampoco es lo mismo el imperio francés que el imperio americano. Aunque hay algo que marca la diferencia; hablo de la reacción del pueblo en ambos países en defensa de la revolución.
Cambian los tiempos y los contextos, pero no dejo de pensar en los milicianos que dieron la batalla en Girón y en el pueblo que salió a las calles el 11J a protestar. Porque si una revolución popular es auténtica, ocurre lo que vimos en Burkina Faso la noche del 3 de enero; que no es la imagen del pueblo desarmado que vemos hoy en Venezuela.
Entiendo el sentir de aquellos que celebran el hecho de que el mundo tenga hoy un dictador de menos, así como me opongo a aquellos que piden la intervención militar en Cuba de los Estados Unidos.
Todos han presentado sus credenciales en las redes.
Luego veo cómo el júbilo y la sonrisa en ellos se transforma en un gesto de frustración y de rabia al descubrir que todo ha sido una estafa.
La salida de Maduro no podía ser la de irse a disfrutar su retiro en un tercer país, así como Trump no podía ser humillado de esa manera. Entonces hoy el mundo ve a Maduro como un héroe preso en las cárceles del Imperio que más temprano que tarde será liberado, mientras que Trump es el hombre de éxito que demostró su poderío y que recupera su liderazgo.
"Vivimos en la 'sociedad del espectáculo', nunca lo olvide" --habría dicho Guy Debord.
Según lo dijo ayer, entre líneas, Delsy Rodríguez creé que sería mejor que China se vaya a Brasil o a México y que deje a Estados Unidos volver a Venezuela para hacerse cargo de los recursos del país.
También el ministro de la Defensa se refirió a las bajas del Ejército sin hacer mención a los 32 soldados cubanos muertos en combate. Siendo esta una pérdida que lamentan sus familias, mientras que el Estado cubano declara dos días de duelo nacional.
Asistimos a un momento de cierre en la Historia en dónde el gran perdedor es el régimen cubano, teniendo en cuenta las bajas militares y la pérdida de un bastión económico y político en el peor momento.

