“ Solo la clase trabajadora mundial en las calles podrá detener este ataque contra Cuba”

Entrevista a Frank García Hernández hecha por La Izquierda Diario de México con preguntas de Pablo Oprinari y Milton D'León

    Foto de La Habana al 9 de febrero de 2026.


LID:¿Cómo analizas la ofensiva imperialista contra Cuba y qué factores consideras que entran en juego?

Frank: Nada tendría respuesta sin entender la situación en Cuba como parte de una crisis global. Si Estados Unidos pudo secuestrar a Maduro no fue solamente porque Delcy Rodríguez y su camarilla pactaron, también porque Rusia no termina de derrotar a Ucrania y Putin necesita la ayuda de Trump para doblegar a Kiev. Se sabe que a Maduro se le ofreció asilo en Moscú y al no querer correr una suerte similar a la de Bashar Al-Assad, fue sacrificado por quienes no quisieron perder el poder. Evidentemente, ni los generales ni el ala civil del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) quisieron correr el riesgo de perderlo todo y Trump tampoco el de una guerra. Esto muestra el nivel de degradación ideológica de la camarilla del PSUV, que no solo entregó a Maduro, también entregó a Cuba.
Pero en el caso de Cuba, toca denunciar otra vez la complicidad de Rusia y China: si no llega nada de combustible a la isla es porque todos los países que la abastecían dejaron de hacerlo. Es cierto que se dependía de Venezuela, pero también del petróleo ruso. 
Evidentemente, en el caso Cuba también Putin prefirió sacrificarla para ganar Ucrania. Esto no es novedad, es el comportamiento de los imperialistas. En realidad, vemos las consecuencias de nuevas alianzas imperialistas y el pleno deterioro ideológico de supuestos gobiernos revolucionarios.

LID: En ese contexto, ¿cuál es la situación que atraviesan hoy las masas trabajadoras en Cuba, que ya enfrentan condiciones muy difíciles como consecuencia del bloqueo imperialista vigente desde 1962, y cuya situación se ve aún más agravada por la política económica y social del gobierno cubano, marcada por el aumento de la desigualdad económica y social y una profunda opresión política?

Frank: Es necesario aclarar que la mayoría de la sociedad cubana no asume el escenario actual desde la resistencia antiimperialista, sino desde la sobrevivencia cotidiana. Es falsa la imagen de que el pueblo cubano ve a Estados Unidos como el principal mal de sus agravados problemas. Lo que se escucha y palpa en la calle es un grandísimo hartazgo del pueblo hacia el gobierno. Tanto en Venezuela como en Cuba, Trump sabía que podía tomar estas medidas entre otras cosas porque conocía la poca popularidad del gobierno cubano. Ningún dirigente cubano hoy tiene el capital político suficiente como para encabezar una eventual resistencia de la clase trabajadora contra Estados Unidos. La desmovilización política del pueblo cubano se viene agravando desde que Díaz Canel asumió la presidencia. Con la salida de Raúl Castro se perdió toda épica, que era una herramienta política muy útil para conservar el poder. Los sustitutos de la vieja guardia han demostrado ser incapaces de conseguir el apoyo necesario o siquiera mantenerlo. 
La privatización del comercio interior disparó los precios y provocó que los sectores populares se vieran ante una crisis similar a la de los noventa. Solo que a diferencia de los noventa sí había comida, a precios de libre mercado. El Estado dejó sola a la clase trabajadora, se dedicó a construir hoteles que no se llenaron mientras se deterioran hospitales, escuelas y el desabastecimiento de medicamentos se normalizaba. Además, el gobierno cubano permitió realizar importaciones al sector privado, tanto que los supermercados privados estaban abastecidos, contrastando con la poca oferta estatal (por demás, algunas veces más cara que el privado). El gobierno se construyó así la imagen de ser una pandilla de inútiles repetidores de consignas, incapaces de solucionar problemas tan básicos como garantizar la comida, mientras que veían al sector privado como el salvador. “Si no fuera por las mipymes no estuviéramos comiendo” es una frase que se escucha frecuentemente en Cuba. Es la clase trabajadora diciendo que come gracias a la burguesía. Si se tiene idea de la magnitud ideológica de esta lógica entonces se comprende el nivel de deterioro político existente hoy en Cuba. 
La gravedad de la situación es tal que hace cinco días no hay transporte urbano en La Habana, la Universidad de La Habana cerró sus puertas, concentran a los pocos turistas en pocos hoteles para racionalizar el uso de la energía y el pasado domingo se informó que hay combustible para los aviones solo por 24 horas. Si no se soluciona que Cuba tenga combustible para recargar a los aviones, entonces, por primera vez no se podrá entrar ni salir del país. Solo podrán hacerlo los barcos o los aviones con el combustible suficiente como para cargar en otro país, lo cual no es común que suceda. 
Otra cuestión importante que quería plantear es que, ante la escasez crítica de combustible y el colapso del transporte estatal, las autoridades del municipio de San Luis, en Santiago de Cuba, han implementado el uso de carretas tiradas por caballos para el traslado de ataúdes. El vehículo consiste en una estructura metálica cerrada con ventanillas, diseñada específicamente para ser arrastrada por un animal. Lejos de reconocerlo como una deficiencia grave, sectores cercanos al oficialismo presentan la medida como un "logro" o una alternativa práctica para que las familias no se queden sin servicio ante el déficit de gasolina.
La noticia ha generado indignación en redes sociales, donde los ciudadanos denuncian que la crisis ya no solo afecta la vida cotidiana (comida, electricidad), sino que despoja de solemnidad y respeto el "último adiós". La medida evidencia que el Estado cubano es incapaz de garantizar servicios básicos mínimos, obligando a la población a retroceder a métodos de transporte de siglos pasados para gestionar la muerte.


LID: Se trata de una situación muy grave, que vuelve aún más terrible y vergonzosa la actitud de gobiernos que se dicen “progresistas”, como los de Lula, Petro y Sheinbaum, que se subordinan a Washington. En el caso de México, incluso se suspendieron los envíos de petróleo a la isla. ¿Qué opinión tienes al respecto?

Frank: Nunca Cuba vivió una situación como esta. La caída de la URSS fue gravísima pero la existencia de un líder como Fidel Castro logró impedir el colapso político. Además si bien Cuba perdió el 85% de los socios comerciales se pudo ir restableciendo relaciones con América Latina. Hoy, como mencionas, los mismos gobiernos progresistas de América Latina han traicionado a Cuba: Petro, Lula, Sheinbaum, Orsi, e incluso Ortega pudieran enviar combustible a Cuba pero como mismo dijo Trump sobre la Sheinbaum: se están portando bien -con Estados Unidos, obvio-. 
Es muy difícil que los gobiernos que han traicionado a Cuba reconsideren su posición y envíen petróleo a Cuba. Sheinbaum envió este domingo dos barcos con alimentos: unas limosnas para no quedar tan mal ante el electorado progresista. Sin embargo, el gobierno cubano niega reiteradamente que lo han dejado solo. Dice que tiene apoyo internacional. Es demencial lo que dicen.

LID: ¿Qué perspectivas políticas ves en esta situación? En particular, ¿qué orientación consideras que adoptará el gobierno de Díaz Canel frente a Trump, teniendo en cuenta que la Casa Blanca afirmó estar en “conversaciones” con el gobierno cubano, algo que este último ha negado hasta ahora?

Frank: El viernes pasado Díaz Canel dio una rueda de prensa completamente enajenada de la realidad apoyado en una prensa limpia de preguntas incómodas. Nadie comprendió qué quería decir Díaz Canel. Se generó una expectativa inmensa previa y resultó una gran decepción que lo dejó expuesto. Sin embargo, al día siguiente apareció Oscar Perez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel y Raúl -nieto de la hermana mayor de los hermanos Fidel y Raúl: alguien que jamás hizo vida pública- con un discurso mucho más sólido y sencillo. 
¿Querrá algún sector exponer a Díaz Canel como un incapaz y ponerlo en contraste con el sobrino nieto de Raúl y Fidel? Es probable. También está el hijo de Raúl Castro: Alejandro Castro Espín, a quien se le atribuye que dirige los diálogos con Estados Unidos. 
Esto podría tener cierta lógica: Castro Espín acompañó a su padre en los primeros avances del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Lo cierto es que el poder lo tiene un núcleo en torno a la vieja guardia de la revolución donde la familia Castro conserva un gran poder. Díaz Canel se ve cada vez más como un mandatario débil, sin capacidad de decisión ni capacidad de solucionar nada y con un casi nulo apoyo popular. Su destitución sería celebrada por las mayorías aunque solo fuera para poner a otro burócrata pro capitalista. Respecto a Raúl Castro no se sabe el grado de lucidez que tenga. Ya cumplió 95 años. Ojalá no fallezca en esta situación porque sería un acontecimiento político muy desestabilizador. 
Otra cosa que resulta asombrosa es que mientras Estados Unidos afirma la existencia de negociaciones con La Habana, Cuba lo niega. Poco antes del secuestro de Maduro varios medios de prensa yanquis afirmaban que Delcy Rodríguez negociaba con Trump la entrega de Maduro a cambio de la permanencia del PSUV en el poder. Esto desde Venezuela lo negaban una y otra vez. Los hechos demostraron que había negociaciones entre Delcy Rodríguez y Estados Unidos ¿Estarán ajustando los términos para entregar a Díaz Canel a cambio de que los Castro continúen en el poder?

LID: Sin duda atravesamos un momento crucial para el pueblo cubano, atrapado entre la ofensiva imperialista y las graves consecuencias de la política del propio gobierno, que ha profundizado la desigualdad económica y la opresión política. ¿Cuál consideras que es el objetivo último de esta dinámica? ¿Crees que el gobierno cubano estaría dispuesto a ofrecer resistencia ante una agresión mayor por parte de Estados Unidos, incluso de carácter militar?

Frank: Con Cuba poco tendría que ganar Estados Unidos económicamente hablando, pero simbólicamente es imposible de valorar. El shock ideológico que la caída de Cuba provocaría en la izquierda latinoamericana tendría consecuencias similares a la del derrumbe de la URSS. Sucede que como sería poca la ganancia económica, la humillación debe ser mayor, es decir, no puede ser como Venezuela donde todavía hoy algunos confían en Delcy Rodríguez. Lo de Venezuela era político pero con un gran interés económico detrás. No en vano María Corina Machado fue despreciada y desplazada por Estados Unidos. Sin embargo, el caso Cuba es casi exclusivamente político. El Partido Republicano perdió en Texas, un “socialista” del Partido Demócrata les ganó en Nueva York. El electorado cubano, fundamental para ganar Florida y Florida es fundamental para ganar la presidencia, está enojado con Trump debido a las deportaciones. Sin embargo ¿Qué sucedería dentro del electorado estadounidense si cae Cuba? Al menos la comunidad cubana ultraderechista de Miami estaría muy agradecida al Partido Republicano. Trump quiere que se vea a Cuba derrotada. Y para ello, como mínimo, tiene que caer Díaz Canel y que su caída sea una consecuencia explícita del cerco de Estados Unidos, o que suceda como con Venezuela. 
Trump, sin embargo, dice que también irá por los Castro. Si es así la situación de Cuba se complicaría mucho más. Ahí o los Castro se exilian yéndose al vecindario de Bashar Al-Assad o cae el gobierno cubano por protestas populares y ya el destino de la familia Castro dependería de otros factores. El primer escenario con Raúl Castro vivo es difícil que suceda. Raúl Castro no va a sacrificar su imagen de líder que resistió a Estados Unidos cuando puede fallecer mañana en La Habana. En cambio a los hijos sí los veo aceptando irse a vivir en una dacha a las afueras de Moscú. Ese momento, un dirigente cualquiera o un locutor anunciando en la televisión que debido al bloqueo yanqui y para que no sufra Cuba el gobierno cubano decidió renunciar y asumirá un gobierno de transición; sabiéndose más tarde que los Castro y Díaz Canel se fueron a Rusia, sí lo puedo ver, pero no con Raúl vivo, ahí lo dudo. 
Respecto a una agresión militar sí es posible que el gobierno resista. Sería horrible. No creo que suceda porque sería un costo muy alto para Trump, en todo caso puede suceder algo similar a Venezuela: algo muy quirúrgico. Ya el mismo Trump ha dicho que ellos apuestan a que el gobierno caiga por protestas populares ¿Qué hacer en ese caso? Serían protestas pidiendo la caída del gobierno debido a la presión de Estados Unidos ¿deberíamos apoyar las protestas debido a que son populares y es una oportunidad para que la clase trabajadora tome el poder? ¿O deberíamos estar en contra porque Estados Unidos pudiera sacar un gran provecho de ello? Serían protestas muy diferentes a las del 11J. En todo caso deberíamos estar dentro de ellas para intentar tomar la conducción de las mismas. 
Un elemento complejizador es que en Cuba las mayorías están viendo esta situación como insalvable. Se está haciendo común escuchar que no se puede más e incluso con un tono favorable a Estados Unidos. La otra actitud es la de no percatarse del agravamiento. El transporte estaba tan deteriorado que cayó en un 93% el número de pasajeros transportados en 2025, los apagones casi diarios. Obviamente no era igual que el desesperante escenario actual donde nada parece tener solución y se puede precipitar un final trágico e inesperado.

LID: Desde la Red Internacional de diarios La Izquierda Diario y la Corriente Revolución Permanente planteamos la necesidad de impulsar una gran campaña antiimperialista internacional frente a la ofensiva imperialista en América Latina, colocando en primer plano la lucha contra la agresión a Venezuela y los planes contra Cuba, y proponiendo a las centrales sindicales de la región la convocatoria a un Paro Continental. Asimismo, en los países gobernados por fuerzas que se presentan como “progresistas”, como Brasil o México, denunciamos su política de subordinación a Estados Unidos y exigimos el envío inmediato de petróleo a Cuba. Desde tu punto de vista, ¿qué perspectiva debería asumir la clase trabajadora y los pueblos de la región para enfrentar esta ofensiva imperialista contra Cuba y América Latina?

Pareciera insalvable la situación de Cuba, pero la clase trabajadora mundial la puede salvar. En buena medida es por culpa del gobierno cubano que por su gestión perdió apoyo político incluso a nivel internacional. Todavía no ha tenido lugar una manifestación masiva en el extranjero en favor de Cuba. Son pequeños actos políticos y llamamientos aislados. La presión de la comunidad internacional en favor de Cuba es algo que fue decayendo a la par que se burocratizó la revolución. En cambio, ustedes tienen la moral política de llamar a solidarizarse con Cuba porque con la misma fuerza han reclamado la liberación de los presos del 11J y han señalado la burocratización del proceso cubano, pero la mayoría de las organizaciones que están convocando a protestar contra el bloqueo son grupos vinculados con La Habana. Eso desgasta mucho la convocatoria. La mayoría de quienes llaman a solidarizarse con Palestina no lo hacen llamando a solidarizarse con Hamas y esto es algo que predomina a nivel internacional, pero es muy difícil quebrar la idea de solidarizarse con Cuba y no con el gobierno cubano. Esto desmoviliza. Si algo se debería hacer es protestar en los países dirigidos por gobiernos progresistas exigiendo el envío de petróleo a Cuba. Ellos son los principales cómplices de Estados Unidos. Es horroroso ver cómo Petro se fotografió sonriente con Trump y no ha enviado una gota de petróleo a Cuba. 

Una ola de protestas a nivel internacional salvó a Cuba de una intervención militar directa de Estados Unidos en 1961. Las embajadas cubanas recibían continuamente solicitudes de extranjeros para irse a combatir en la isla cuando la invasión de Playa Girón. En cambio hoy, ni las mismas embajadas cubanas están llevando adelante campañas para aunar esfuerzos solidarios con Cuba: el gobierno cubano intenta mantenerse dentro del molde diplomático. En cambio ustedes tienen la moral política y la articulación internacional como para encabezar un frente único que reclame la solidaridad con Cuba y con resultados efectivos. Esto se pudiera reforzar con un accionar dentro de los parlamentos como mismo ya hizo Christian Castillo el viernes, presentando un proyecto de ley contra el bloqueo yanqui que está asfixiando al pueblo cubano. Como sea, solo la clase trabajadora mundial en las calles podrá detener este linchamiento contra Cuba, un escenario terrible que puede terminar en hambruna o incluso la guerra.

    Foto de La Habana al 6 de febrero de 2026