Desde el gobierno provincial de La Habana se anunció este martes el fin de la libreta de abastecimiento, medida que entrará en vigor a partir de abril. La medida, contrario a lo que algunos pudieran pensar, es un duro golpe a las mayorías populares quienes, a pesar de la muy menguada oferta de la libreta, dejarán de recibir esta ayuda. De hecho, la libreta de abastecimiento fue creada por el gobierno cubano precisamente para asumir situaciones de escasez, aplicándose inicialmente en 1962. Eliminarla evidencia la verdadera política económica del actual gobierno.
Ahora el gobierno cubano cambiará a una modalidad muy similar a las de Milei cuando destruyó los planes sociales: ayudar personas y no subvencionar productos. Desde este medio anunciábamos ante la rueda de prensa de Díaz-Canel que era imposible aplicar la Opción Cero diseñada por Fidel Castro ante la crisis de los noventa: en aquel momento se intentó distribuir equitativamente lo muy poco que quedó en los almacenes tras perder el país el 85% de los socios comerciales. Hoy, el gobierno cubano, contrario a racionar desde la igualdad se repliega bajo la excusa del doble bloqueo. Es muy fácil desentenderse de sus deberes como el Estado socialista que dice ser.
Esto es otro ejemplo que del gobierno cubano no se debe esperar nada que beneficie a la clase trabajadora. Si quienes piensan que la situación miserable por la cual hoy se atraviesa será solucionada por el neoliberalismo salvaje que llegaría con un régimen proyanqui, lo hacen debido a la continua traición de la burocracia dirigente cubana.
Desde ayer miércoles 18 de febrero se divulgó en los medios de prensa que un nieto de Raúl Castro estaría conversando con Marco Rubio, el canciller estadounidense. Es una noticia difícil de creer por completo pues al nieto que hacen alusión no tiene ninguna trayectoria en la política: únicamente fue jefe de escolta de su abuelo y después se sumergió en el submundo de los bares y restaurantes privados mezclados públicamente con el lumpenaje. Pero más allá de quién estaría negociando con Estados Unidos -lo cual es indudable que está sucediendo- lo cierto es que ya el gobierno cubano comienza a dar los primeros pasos para entregarse por completo a Washington.
Mientras desde los medios oficialistas se insiste en que el 2026 es el "siglo de Fidel" -en alusión al centenario del natalicio de Fidel Castro el próximo 13 de agosto-, en los hechos Cuba sufre quizá su última gran crisis política que la conducirá a un escenario todavía hoy impresdescible.
Es el momento de que la clase trabajadora cubana se organice por fuera de las instituciones gremiales y políticas estatales y esté lista a defender sus derechos ante un muy posible embate neoliberal ¡Abajo la restauración capitalista, venga de donde venga!
