Cuba: ¿apoyo incondicional o crítico?


En medio de la escalada de agresiones yanquis contra Cuba cabe preguntarse: ¿es el momento de un apoyo incondicional al gobierno cubano y borrar todos los señalamientos que se le hacen por su política restauracionista? Esta es una postura que cobra fuerza dentro de no pocos sectores de izquierda, incluso, que se reivindican marxistas -y que lo son tanto como los therian son animales salvajes-. 

Defender acríticamente al gobierno cubano es una postura que la historia misma la derrumba. La crítica marxista a Fidel Castro ni siquiera desapareció cuando Cuba era una verdadera revolución y movilizaba pueblos en su defensa. Era imposible que esto sucediera: precisamente, los marxistas son quienes tienen las herramientas coherentes para realizar un sólida crítica a cualquier proceso revolucionario, pero al mismo tiempo defenderlo, incluso con su vida. Se olvida que en plena guerra civil, dentro del Partido Bolchevique existieron varias oposiciones, incluso una que cuestionaba la estrategia militar seguida por la máxima dirección de la revolución. También, con la postura de silenciar las críticas, se olvida al gran crítico de la Revolución cubana: el Che Guevara.

Entonces ¿Por qué ahora retirar toda crítica al gobierno cubano? ¿Por qué borrar las políticas económicas de Díaz-Canel y compañía que han llevado a que la clase trabajadora sucumba en una crisis solo superada por el Periodo Especial? ¿Por qué convertir en héroes a quienes traicionaron a la clase trabajadora? ¿Por qué silenciar que hay cientos de cubanas y cubanos presos solo por protestar contra medidas de corte neoliberal? ¿Condenar el bloqueo y las nuevas sanciones? Sí, con fuerza y coordinar acciones efectivas ¿Respaldar una burocracia pro capitalista? No. Sería traicionar a la clase trabajadora cubana. Si se borra todo lo que se le ha señalado antes a la burocracia dirigente cubana, aumentará el casi irreversible desprestigio que tiene el socialismo dentro de amplios sectores de la juventud en Cuba.

Esta coherencia política la están teniendo -como la tuvieron siempre- la mayoría de las organizaciones trotskistas. Especialmente en Argentina han destacado en sus pronunciamientos el Partido de los Trabajadores Socialistas, Izquierda Socialista, Política Obrera y el Nuevo Movimiento Al Socialismo. La semana pasada, el diputado bonaerense Christian Castillo hizo uso de su palabra en el parlamento provincial de Buenos Aires para condenar el aumento del bloqueo y el medio de prensa del PTS, La Izquierda Diario, está dando una fuerte cobertura crítica a la crisis cubana. En el mismo sentido, Izquierda Web, medio del Nuevo MAS, desarrolla un cercano seguimiento de prensa a la actual situación cubana. Izquierda Socialista ha publicado una sólida declaración crítica antiimperialista y Política Obrera dedicó varios artículos de análisis al respecto.

Para ilustrar a nuestro público lector de cuál ha sido el enfoque de estas agrupaciones, aunque diferimos en algunos enfoques teóricos, republicamos parte de los trabajos de estos partidos y agregamos tanto el video de Christian Castillo en el parlamento bonaerense, como el pronunciamiento en redes sociales de Roberto Sáenz ante el intento de desembarco terrorista. La reproducción de estos textos tiene una gran utilidad para la clase trabajadora cubana: demostrarle que la izquierda revolucionaria no está alineada -ni alienada- con el gobierno de Díaz-Canel, pero sí, como marxistas que son, se es irreductiblemente antiimperialistas y por tanto, internacionalistas.


Mensaje de Roberto Sáenz, referente del Nuevo MAS, ante el intento de desembarco terrorista

El Estado cubano actuó hoy en legítima defensa frente a la provocación de una lancha estadounidense armada q se resistió a los tiros a una inspección en las aguas jurisdiccionales de la isla. No todo el desastre en Cuba es producto del bloqueo yanqui sino también de la gestión burocrática de la isla. Sin embargo, la salida para Cuba solo puede pasar por la movilización popular desde abajo q cuestione por la izquierda el régimen burocrático, no de la mano del cerdo de Trump que viene impidiendo q la isla adquiera petróleo para funcionar !!! 

Abajo el bloqueo a Cuba, libre autodeterminación del pueblo cubano, la salida es por la izquierda y auténticamente socialista, es decir, con democracia de las y los trabajadores !!


Comunicado de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional [tendencia internacional a la cual pertenece Izquierda Socialista]

¡Abajo el bloqueo petrolero de Trump sobre Cuba!

Luego de que Donald Trump agrediera militarmente a Venezuela, secuestrando a Nicolas Maduro y su esposa, dejando más de cien personas asesinadas; el imperialismo norteamericano profundiza su contraofensiva imperialista sobre América Latina imponiendo un criminal bloqueo petrolero sobre Cuba.

El mecanismo es simple, luego de pactar con el gobierno chavista de Delcy Rodríguez una reforma de la Ley de Hidrocarburos para entregar el petróleo a las transnacionales, Trump utiliza su control sobre Venezuela para paralizar el envío de petróleo a la isla y amenaza a México de sanciones si lo hace. Esta política está dejando a Cuba sin recursos energéticos agravando fuertemente la crisis que desde hace años golpea al pueblo cubano.

Cuba se está quedando sin combustibles y sin energía eléctrica para garantizar el funcionamiento de los servicios sociales más básicos. La falta de energía obliga a las familias a recurrir a la leña para cocinar sus alimentos. El transporte público está paralizado, los aeropuertos cerrados y los hospitales, las escuelas y la producción de alimentos y su conservación pueden colapsar dejando al pueblo sin comida. El plan de Trump y su criminal política imperialista es un castigo directo al pueblo cubano.

La crisis energética de la isla no es sólo producto del repudiable embargo que los Estados Unidos aplica sobre Cuba desde 1962. Si bien el bloqueo y las actuales medidas de Trump llevan la crisis energética al colapso permanente, la falta de energía es producto (también) de la política aplicada por el gobierno de Díaz Canel y la destrucción de las conquistas socialistas de la revolución de 1959 tras la restauración capitalista impulsada por la burocracia del PC Cubano (PCC) y el consecuente abandono del obsoleto sistema de generación energética mientras, la hotelería de lujo que el gobierno comparte bajo empresas mixtas con trasnacionales se llevan importantes recursos.

El bloqueo criminal es una herramienta con la que Trump busca subordinar a Cuba y otros países de América Latina a sus políticas y pactos con el objetivo de revertir la crisis económica y de dominación del imperialismo norteamericano, retomando para ello la Doctrina Monroe. El pasado 4 de enero, Díaz Canel habló en televisión nacional y reconoció su disposición a negociar con Trump. En Cuba existe el riesgo de que (al igual que los hizo el gobierno chavista de Delcy Rodríguez en Venezuela) el gobierno de partido único (PCC) de falso socialismo, pacte con Trump nuevas medidas a espaldas del pueblo cubano; las que lejos de resolver las urgentes necesidades sociales, profundizará la crisis con una mayor subordinación al imperialismo yanqui.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores–Cuarta Internacional (UIT-CI) repudiamos categóricamente el bloqueo petrolero impuesto por Donald Trump de la misma manera en que luchamos para acabar contra el bloqueo norteamericano de conjunto. Más allá de las diferencias que sostenemos con el Gobierno Cubano y todo su régimen autoritario, llamamos a sostener la más amplia movilización de los pueblos del mundo para exigir el fin del bloqueo petrolero y el inmediato envío de petróleo para que el pueblo cubano tenga acceso a la vital energía eléctrica y al combustible.

Repudiamos los chantajes y las presiones arancelarias de Trump sobre otros países para evitar el envío de petróleo y exigimos al gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum y los gobiernos que se dicen “progresistas” como Lula en Brasil o Petro de Colombia, dispongan el inmediato envío solidario de petróleo sin costo para que el pueblo cubano pueda resolver sus urgentes necesidades sociales.

18 de febrero 2026 


El bloqueo de Trump a Cuba tiene doble vía [Tomado de Política Obrera]

Jorge Altamira

Las sanciones de Trump contra cualquier estado que provea de petróleo a Cuba es un acto de bandidaje internacional. El atropello ha venido acompañado con el abordaje a cualquier navío sospechoso de ejercer un tráfico clandestino con ese propósito. La llamada “comunidad internacional”, encargada por nadie para vigilar el cumplimiento de las normas de derecho, ha mirado para otro lado. Los proveedores internacionales de petróleo (Venezuela, México, Rusia e Irán) han acatado, no obstante, las órdenes de Trump. Han rendido su soberanía al déspota de Washington sin levantar la voz. Cuba ya no sufre el bloqueo de Estados Unidos, sino del mundo entero. Los gobiernos más sensibles o más hipócritas se han reservado la posibilidad de asistir a Cuba por medio de la “ayuda humanitaria”. Sin combustible, las centrales eléctricas no tienen cómo funcionar. Pero el bloqueo de Trump, lejos de descabellado, sigue un método.

El bloqueo ha acentuado la diferenciación de clases en Cuba, ofreciendo al imperialismo norteamericano una vía interior para imponer la reprivatización de la Isla; es la agenda de discusión que Trump y Rubio quieren imponer al gobierno castrista. La situación social de Cuba está lejos de ser uniforme. Los que tienen recursos, relata el Financial Times, “disfrutan de alimentos importados de Estados Unidos y manejan vehículos eléctricos cargados por paneles solares; quienes carecen de todo subsisten con raciones escasas de los almacenes estatales y se acurrucan en la oscuridad de sus hogares”. El bloqueo no es ecuménico, tiene un método: sigue la línea de la división de clases. En Cuba operan once mil compañías privadas, con derecho a contratar hasta cien trabajadores. Importan los alimentos que comprarán aquellos con acceso a transferencias de dinero de familiares en el exterior, quienes conservan un empleo mejor remunerado, así como la burocracia estatal y aquellos que trabajan en el sector privado. “Estados Unidos ha exportado 444 millones de dólares de mercancías a Cuba en los once primeros meses de 2025, un 13 % superior al del año precedente; los productos agrícolas, los alimentos y las medicinas están exceptuadas del embargo”. FT señala que “Almacenes del exterior, como Supermarket23, permiten ordenar compras en el exterior con entrega en La Habana en un tiempo tan breve como cuatro horas”. Estas conexiones no están ausentes para los conglomerados paraestatales, como GAESA (Grupo de Administración Empresarial Sociedad Anónima), que manejan las Fuerzas Armadas como una entidad privada. El bloqueo petrolero de Trump contra Cuba apunta a forzar al gobierno castrista a acelerar el tránsito hacia una economía privada de mercado. La carestía de la vida, en esta transición, sería sencillamente explosiva. Quienes aún pueden comprar nafta en los surtidores pagan 1,30 dólares el litro, cuando el salario mensual, a valor de mercado negro, es casi del mismo valor. Aun en estas condiciones se pueden encontrar “comensales sentados en mesas iluminadas por velas en la terraza del renombrado restaurant La Guarida en La Habana”. No hay nada original en esta fotografía, se repite en todas las catástrofes capitalistas, en este caso impuesta por el bloqueo y la guerra.

Marco Rubio, en una entrevista concedida a la agencia Bloomberg, en los márgenes de la reciente Conferencia de Seguridad en Múnich, declaró que “los líderes comunistas de Cuba deberían dar al sector privado más espacio para operar como parte de un acuerdo más amplio con Washington”. La famosa “vía china” al capitalismo vendría de la mano, no de una asistencia de China, sino del imperialismo norteamericano. Ese “acuerdo más amplio” no podría tener la forma de un tratado comercial o de inversiones, como ocurre entre Estados soberanos, sino mediante una injerencia directa de Trump – a la venezolana. El propósito del jefe del ICE norteamericano es anexar el mercado inmobiliario de Cuba en función del desarrollo del turismo. Las transferencias inmobiliarias podrían tener lugar incluso en Estados Unidos, por ejemplo, en el estado de La Florida. Una reciente ley, difundida por el portal “Comunistas de Cuba”, una oposición de izquierda al castrismo, que establece que las propiedades de la emigración cubana siguen bajo la titularidad de sus dueños, podría permitir un mercado hipotecario fuera de Cuba. Semejante salida, que también figura en la agenda de Trump-Rubio, no atendería al déficit de 900.000 viviendas que registra la Isla.

Trump opera en el terreno restauracionista que ha desarrollado la burocracia castrista en la última década por lo menos; por eso podría servir para un ‘entendimiento’, naturalmente colonial. Pone de manifiesto también que, para el imperialismo norteamericano que domina por entero el escenario mundial, la restauración del capitalismo en China o Rusia sería incompleta, porque ha dado paso a Estados independientes, no coloniales ni semicoloniales. La distinción es fundamental para un capitalismo en estado de desmoronamiento, por una sobreproducción insoluble, un retroceso de la tasa de beneficio y una clase obrera que no renuncia a entregar las conquistas que ha arrancado en una dura lucha histórica. El rol dominante y hegemónico del imperialismo norteamericano se proyecta como una pesadilla para el resto de los imperialismos menores, porque este diseño los pone en la condición de Estados cautivos del imperialismo mayor. Esta contradicción histórica no puede ser resuelta por el capitalismo en forma pacífica.