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"El marxismo no es una propiedad privada que se inscriba en un registro".


Hace exactamente 55 años, el 3 de octubre de 1965, se fundó el Partido Comunista de Cuba (PCC). La revolución sociopolítica y económica que había empezado en la isla en 1959 rompía todos los esquemas diseñados por los manuales del marxismo-leninismo, e incluso, sorprendía a las teorías del marxismo revolucionario de la época.

Una de las principales irregularidades históricas del proceso cubano, consistió en que fue la primera revolución socialista en construir su propio partido comunista y que no llegó al poder dirigida por un partido comunista, ni orientada por la Unión Soviética, ni por China.

Precisamente, la única presencia que tuvo la dirección partidista soviética en el acto de inauguración del PCC, fue un telegrama de saludo enviado por el entonces primer ministro, Leonid Brezhnev.

El hecho de que no haya sido un partido comunista la organización dirigente del proceso insurreccional previo al 1ro. de enero de 1959, es uno de los principales motivos por el cual algunos entienden a la Revolución cubana como pequeñoburguesa y no como un producto de la clase trabajadora.

Ante dichas posturas, debemos recordar que los procesos sociales, aún más las revoluciones, escapan de leyes fijas e inamovibles y que, la comprensión de la lucha de clases, solo se puede asumir desde un análisis sin esquemas preconcebidos.

Parte de los miembros del Comité Editorial de este blog, son militantes -y están orgullosos de ello- del Partido Comunista de Cuba. Esto no implica que perdamos nuestra perspectiva crítica, pues, como dijera Fidel Castro, hace hoy 55 años, “el marxismo no es una propiedad privada que se inscriba en un registro".

Dos son nuestros homenajes a la fundación del PCC: la publicación de fragmentos del discurso con el cual Fidel funda el Partido Comunista y la existencia misma de este blog: Comunistas.


Fragmentos del discurso* pronunciado por Fidel Castro en el acto de fundación del Partido Comunista de Cuba, efectuado en el teatro Chaplin, el 3 de octubre de 1965.

Nosotros vamos ahora a nuestras cuestiones, vamos a las cuestiones de nuestro Partido (...).

Este Comité, reunido en el día de ayer, adoptó distintos acuerdos:

Primeramente, ratificar las medidas acordadas por la antigua Dirección Nacional, ratificar al Buró Político, al Secretariado y a las comisiones de trabajo, así como también al compañero electo para el cargo de Secretario de Organización (aplausos). Pero, además, adoptó dos importantes acuerdos, que a su vez habían sido sugeridos por la antigua Dirección Nacional. Uno, lo que se refiere a nuestro órgano oficial, y es que en lugar de dos periódicos con caracteres políticos como se venían editando, concentrar los recursos humanos, concentrar los recursos en maquinaria y en papel para hacer un nuevo y único periódico de carácter político matutino, además del periódico “El Mundo" que no es un periódico propiamente de orientación política. Unir todos esos recursos y hacer un nuevo periódico que llevará el nombre de "Granma" (aplausos), símbolo de nuestra concepción revolucionaria y de nuestro camino. 

(...)

Y otro acuerdo aún más importante, en lo que se refiere al nombre de nuestro Partido. Primero fuimos ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas), en los primeros pasos de la unión de las fuerzas revolucionarias, con sus aspectos positivos y sus aspectos negativos; después fuimos Partido Unido de la Revolución Socialista (PURSC), que significó un progreso extraordinario, un extraordinario avance en la creación de nuestro aparato político. (…) Pero Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba dice mucho, pero no dice todo (...) 

Puesto que es necesario que el nombre de nuestro Partido diga no lo que fuimos ayer, sino lo que somos hoy y lo que seremos mañana, ¿cuál es, a juicio de ustedes, el nombre que debe tener nuestro Partido? (aplausos y exclamaciones de: "¡Comunista!") ¿Cuál es, compañero? ¡Un compañero de aquí! (exclamaciones de: "¡Comunista!") ¡Los compañeros de acá! (exclamaciones de: "¡Comunista!") ¡Los compañeros de allá! (exclamaciones de: "¡Comunista!") ¡Los compañeros de allá! (exclamaciones de: "¡Comunista!") ¡Partido Comunista de Cuba! (exclamaciones de: "¡Comunista, Comunista!")


Pues ese es el nombre que, interpretando el desarrollo de nuestro Partido, de la conciencia revolucionaria de sus miembros y de los objetivos de nuestra Revolución, adoptó en el día de ayer nuestro primer Comité Central: ¡Partido Comunista de Cuba!

(…)

Los imperialistas, como si nos fuesen a ofender, o como si fuese una ofensa, hablan del gobierno comunista de Cuba, al igual que también la palabra "mambí" la emplearon contra nuestros libertadores como una ofensa, así también intentan emplear la palabra "comunista" como una ofensa, y la palabra "comunista" no es para nosotros una ofensa, sino una honra (aplausos).

Y es la palabra que simboliza la aspiración de una gran parte de la humanidad, y por ella hoy trabajan concretamente cientos y cientos de millones de seres humanos. Y dentro de 100 años no habrá honra mayor, ni habrá nada más natural y lógico que llamarse comunistas (aplausos).

Hacia una sociedad comunista nos encaminamos. (…) De ahora en adelante (…) cuando nos llamen "comunistas" sepan que nos llaman de la manera más honrosa que puedan llamarnos (aplausos). 

(...)

Y decía que labraremos nuestro camino hacia el comunismo y llegaremos al comunismo. Tan seguros estamos, como de que hemos llegado hasta aquí.

Y en medio de las dificultades de todo tipo de este minuto de la historia del mundo, frente a un enemigo cada vez más poderoso, frente al doloroso hecho de la división en las filas revolucionarias en el mundo, nuestra política será de más estrecha unión, nuestra política será la política de un pueblo pequeño, pero independiente y libre.

(…)

Y podemos discrepar en cualquier punto de cualquier partido. Es imposible aspirar a que en la heterogeneidad de este mundo contemporáneo, en tan diversas circunstancias, constituido por países en las más disímiles situaciones y en los más desiguales niveles de desarrollo material, técnico y cultura, que podamos concebir el marxismo como algo así como una iglesia, como una doctrina religiosa, con su Roma, su Papa y su Concilio Ecuménico.

Esta es una doctrina revolucionaria y dialéctica, no una doctrina religiosa*; es una guía para la acción revolucionaria, y no un dogma. Pretender enmarcar en especies de catecismos el marxismo, es antimarxista.

La diversidad de situaciones inevitablemente trazará infinidad de interpretaciones. Quienes hagan las interpretaciones correctas podrán llamarse revolucionarios; quienes hagan las interpretaciones verdaderas y las apliquen de manera consecuente, triunfarán; quienes se equivoquen o no sean consecuentes con el pensamiento revolucionario, fracasarán, serán derrotados e incluso suplantados, porque el marxismo no es una propiedad privada que se inscriba en un registro; es una doctrina de los revolucionarios, escrita por un revolucionario, desarrollada por otros revolucionarios, para revolucionarios.

(...)

Estas pautas determinarán siempre nuestra libérrima conducta, y jamás le pediremos permiso a nadie para hacer nada, jamás le pediremos permiso a nadie para ir a ninguna parte, jamás le pediremos permiso a nadie para ser amigo de algún partido o de algún pueblo.

(…)

Y aspiramos no solo a una sociedad comunista, sino a un mundo comunista en que todas las naciones tengan iguales derechos; aspiramos a un mundo comunista en que ninguna nación tenga derecho al veto, y aspiramos a que el mundo comunista del mañana no presente jamás el mismo cuadro de un mundo burgués desgarrado por querellas intestinas; aspiramos a una sociedad libre, de naciones libres, en que todos los pueblos —grandes y pequeños— tengan iguales derechos.

(…)

Defenderemos, como hemos defendido hasta hoy, nuestros puntos de vista y nuestras posiciones y nuestra línea, de manera consecuente con nuestros actos y con nuestros hechos. Y nada nos podrá apartar de ese camino.

(...) Esta Revolución no se importó de ninguna parte, es un producto genuino de este país, ¡nadie nos dijo cómo teníamos que hacerla, y la hemos hecho! (aplausos); ¡nadie nos tendrá que decir cómo la seguiremos haciendo, y la seguiremos haciendo! ¡Hemos aprendido a escribir la historia, y la continuaremos escribiendo! Eso que no lo dude nadie.

(…)

Les pido a todos los compañeros aquí presentes, a todos los representantes de nuestro Partido, a todos los secretarios de los núcleos en esta especie de amplísimo congreso, les pido a los que aquí representan la voluntad del Partido, del Partido que representa a los trabajadores, les pido la ratificación de los acuerdos de la Dirección Nacional (aplausos), les pido la ratificación plena y unánime al Comité Central de nuestro Partido (aplausos), les pido el pleno apoyo a la línea seguida por la dirección revolucionaria hasta aquí (aplausos), y el pleno apoyo a la política proclamada hoy aquí (aplausos).

¡Viva el Partido Comunista de Cuba! (aplausos y exclamaciones de: "¡Viva!")

¡Viva su Comité Central! (exclamaciones de: "¡Viva!")

¡Viva nuestra Revolución socialista y comunista! (exclamaciones de: "¡Viva!")

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

*Dado por una cuestión de espacio, el Comité Editorial consideró que, la carta de despedida del Che Guevara, la cual fue leída por Fidel en este acto, merece ser parte de otra publicación especial, razón por la cual no aparece en esta selección. 

*En el discurso, Fidel diría “filosófica”. Al día siguiente, en el primer número del periódico Granma, haría la corrección correspondiente. “Fue un error del autor de estas palabras”, reconocería Fidel.





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