La explicación dada por la cancillería jamaiquina alega que en realidad la ruptura se debe a que "ambos gobiernos no pudieron ponerse de acuerdo sobre los términos y condiciones de un nuevo acuerdo de cooperación técnica". Básicamente, el punto de desacuerdo sería que el gobierno jamaiquino contraría individualmente a los médicos cubanos y no mediante las autoridades de La Habana. Esta fue la condición alegada por Marco Rubio y fue la causa por la que Bahamas también cesó el contrato con Cuba. En los hechos, un contrato individual con los médicos poco o nada tributaría a la economía estatal de la isla.
Esta táctica del gobierno jamaiquino no fue más que un recurso para provocar que fuera Cuba quien se negara a continuar el contrato. De hecho, ante el comunicado cubano donde se señala que Kingston cedió a presiones de Estados Unidos, la canciller jamaiquina, Kamina Johnson Smith, declaró que su gobierno no tomó la decisión de reordenar el convenio con Cuba debido a presiones de Washington.
Que todo el CARICOM, más Venezuela rompan el contrato de los servicios médicos con Cuba es una traición neocolonialista que daña fuertemente la economía cubana y quien la sufre, directamente es la clase trabajadora de la isla.
Una de las peculiaridades que tiene la ofensiva de Trump contra Cuba y los gobiernos progresistas en general es un peculiar pacto de silencio, donde los sometidos no reconocen públicamente su subordinación a Estados Unidos. Uno de los casos más patéticos es el de Venezuela donde Delcy Rodríguez se ha subordinado abiertamente a Estados Unidos sin anunciar que fue un pacto previo o plantear una ruptura con su ideología -el chavismo-. Es decir, la peculiaridad de la actual poexterior trumpista con estos gobiernos es doblegarlos, pero dejándoles las máscaras progresistas. De esa manera, impacta con más fuerza política la soledad de Cuba pues pareciera que en realidad son sus propios amigos quienes deciden dejarla sola. En realidad, se debe a que ya estos gobiernos han cambiado su orientación política. Estados Unidos supo presionar al CARICOM al imponerle restricciones de visado a todos los Estados insulares que venden su ciudadanía, siendo este su principal fuente de ingreso.
Si bien ya en 1960 Cuba vivió que salvo México todos los gobiernos del continente rompieran con La Habana debido a presiones de Estados Unidos, esta es la primera vez que la isla ve cómo son sus aliados quienes la abandonan. La situación en Cuba es de una terrible incertidumbre, donde la desinformación proveniente de Estados Unidos causa efecto, la posibilidad de una agresión militar en cualquier escala es real, el apoyo al gobierno está sumamente deteriorado y la crisis energética solo es comparable con la de los años noventa. A pesar de las declaraciones de Rusia, México y recientemente Brasil de que ayudarán a Cuba, esta no llega a concretarse quedando la isla en una situación sin precedente pues es primera vez que la totalidad de los gobiernos progresistas y sus dos potencias aliadas -China y Rusia- la dejan sola.

