A pesar de que la presidenta mexicana Claudia Sheimbaum ha anunciado que la ayuda humanitaria hacia Cuba continuará, también anunció que Pemex dejaría de enviar petróleo a La Habana. Es decir, la "ayuda humanitaria" sería sin petróleo, cuando este es el principal problema por el cual atraviesa ahora la isla: tras el secuestro de Maduro y haberse plegado Delcy Rodríguez a las peticiones de Trump, Cuba dejó de recibir el petróleo venezolano. Vale destacar que el petróleo con el que funcionaba Cuba casi el 50% provenía de Venezuela. No en vano la amenaza de Trump es que quien envíe petróleo a Cuba será sancionado por Estados Unidos.
Este sábado 31 de enero, el gobierno argentino ha llamado a sus ciudadanos que suspendan o posterguen cualquier viaje a Cuba, supuestamente por la crítica situación existente en la isla, agregando que la situación puede empeorar. Como es sabido, Argentina está entre los principales países emisores de turismo a Cuba. En consecuencia, este llamado del gobierno mileísta está enfocado en golpear el turismo en Cuba y por tanto la economía. Milei es el títere de Trump en América Latina: un autómota que funciona con resortes yanquis.
Quienes ingenuamente creen que Rusia apoyará incondicionalmente a Cuba solo deben mirar a Siria y Venezuela. Si Bashar Al-Assad cayó fue porque Rusia le retiró el apoyo militar dándole la oportunidad de refugiarse en Moscú. De hecho, la semana pasada Putin recibió al actual presidente sirio dejando claro que Al-Assad es un estorbo del pasado ya barrido. También ya es de público conocimiento que Rusia ofreció asilo a Maduro como parte de las negociaciones previas. O sea, Rusia está soltando la mano a históricos aliados porque no logra derrotar a Ucrania y Estados Unidos se presenta como el puente para lograr la caída de Kiev o que al menos entregue los territorios ya conquistados. A Putin le está costando mucho sostener la guerra con Ucrania y no dudaría en también abandonar a Cuba si Trump se lo pide a cambio de Ucrania. De hecho, es notable la poca ayuda que está dando Rusia a Cuba.
Por su parte, China dio un nuevo crédito a Cuba ascendente a 80 millones de dólares lo cual solo agrava la deuda con Pekín y además es un monto que pronto se diluirá en la nada. Sucede que ni Rusia ni China son países socialistas. No hay motivos por los cuales Rusia y China les interese tener serias diferencias con Trump a raíz de Cuba. China tiene una complicada relación con La Habana pues esta es extremadamente morosa con los pagos. Por algún motivo los bancos chinos no tienen sucursales en Cuba. No les interesa debido a que esto resultaría un problema con EE.UU. El único banco extranjero que actualmente tiene sede en Cuba es ruso, lo cual poco garantiza ya que Moscú tenía dos bases militares en Siria y abandonó a Al-Assad. Si Trump secuestró a Maduro también lo hizo sabiendo que Rusia y China se limitarían a condenar la acción mediante comunicados de sus cancillerías. Es decir, nada.
Pero también es cierto que en Cuba la situación todavía no se ha agravado más. Es crítica, lo cual es innegable -desabastecimiento, apagones, encarecimiento de la comida-, pero no ha pasado a peor. Obviamente el peor momento no ha llegado, pero es necesario tener esto en cuenta en el momento de hacer valoraciones sobre la realidad cubana.
No importa que no se tenga coincidencia con el gobierno cubano. Desde Comunistas Cuba nos oponemos sin tapujos al proceso de restauración capitalista que encabeza la burocracia dirigente del PCC y el generalato, incluso, la crisis económica en Cuba se debe principalmente a las decisiones del gobierno; pero, lo que es imposible de no hacer, es condenar la ingerencia yanqui contra Cuba. El gobierno cubano debe ser sustituido por una revolución de trabajadoras y trabajadores, pero jamás por un régimen proyanqui.
Quien por algún motivo o excusa apoye cualquier medida de Estados Unidos o potencia extranjera contra Cuba es, inefectiblemente, un traidor a la clase trabajadora cubana. A esta altura no existen ingenuidades. El imperialismo yanqui es el principal enemigo de la clase trabajadora mundial, no por una mera consigna, sino porque el régimen de Washignton es una amenaza para la misma existencia de la humanidad. Y no es solo Trump: todo el Estado de EE.UU es imperialista.
Cuba no necesita el "acompañamiento" de ningún gobierno burgués. La solidaridad con la clase trabajadora solo proviene del internacionalismo proletario. Creer que gobiernos extranjeros burgueses que reprimen a su clase trabajadora pueden ayudar a la clase trabajadora cubana es o ingenuo, u oportunista o apoyar la intervención extranjera bajo cualquier bandera. Nuestra postura no es el nacionalismo porque sería dejar de ser marxistas, sino el internacionalismo. Los únicos que honestamente se han preocupado por la situación de los presos cubanos encarcelados por protestar son organizaciones marxistas. Ninguna de ellas sacaba ningún tipo de beneficio material por ello. Todo lo contrario. Y su accionar estuvo presente desde el primer día de las protestas: Eric Toussaint y Alex Callinicos presionando para liberación inmediata de los presos del 11J, la manifestación de Política Obrera frente a la embajada cubana en enero de 2022, en abril de 2024 el encuentro de diputados y dirigentes del FITU con diplomáticos cubanos para exigir la liberación de los presos, o las diferentes y sostenidas acciones del Nuevo MAS en universidades y manifestaciones exigiendo la excarcelación de los detenidos por protestar, solo son los ejemplos quizá más significativos de lo que es el verdadero internacionalismo y cómo se ayuda a la clase trabajadora. Los gobiernos extranjeros solo "ayudarían" a Cuba en representación de su burguesía, de las transnacionales, e incluso, como Milei, a modo de títere made in USA. Y de recibir una presión significativa, dejarían a Cuba sola como lo acaba de hacer México y Venezuela.
¡La solidaridad con Cuba se tiene que hacer desde el antimperialismo y el internacionalismo y hacia la clase trabajadora!

