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"Tumbar una estatua es tan histórico como construirla"(Segunda parte)

Entrevista a Julio César Guanche y Maikel Pons Giralt

Tomado de Pinterest 
Tras el debate generado por el artículo “Monumentos al racismo en Cuba” de la autoría de Frank García Hernández, publicado por este blog el 15 de junio de 2020, el Consejo Editorial consideró necesario aclarar algunos puntos sensibles que la polémica expuso. Para ello COMUNISTAS entrevistó a los profesores e investigadores Julio César Guanche y Maikel Pons Giralt. 
La  primera parte de esta entrevista, respondida por Julio César Guanche, expone los antecedentes históricos del tema. Este segundo trabajo indaga en el tratamiento del racismo después de 1959, su inserción en la enseñanza académica, la necesidad de reformular dichas posturas, así como las vías para erradicar este mal desde nuestras academias y desde el activismo social.  



¿Por qué, con la revolución en el poder, la masacre de los Independientes de Color, durante décadas, se ocultó, o se minimizó, en la historiografía cubana, al punto de que en las escuelas, prácticamente, se desconoce o se imparte como un conflicto político más de la República neocolonial? 

Sobre esta cuestión ya Julio César expuso algunos elementos con los cuales coincido, por tanto me evito reiterarlos. Quisiera entonces llamar la atención en otras cuestiones concomitantes -comenta Maikel Pons Giralt-.
En una obra clásica de la historiografía burguesa cubana como Historia de la Nación Cubana, considerada por muchos el manual de historia en el sistema educativo cubano de los 50, es posible apreciar esta lectura rasa y/o de invisibilización que se le brinda al tema de los Independientes de Color, al contrario de la visión sobre JMG.

Tomado de Juventud Rebelde 

Específicamente en el tomo VIII. Ramiro Guerra y Sánchez (et al) dedican un amplio pasaje -a la gestión de José Miguel Gómez y por los argumentos que se brindan cualquiera puede catalogarla de “brillante”. En el caso de la masacre, el término que se utiliza es el de “guerra intensa” y no se tiene reparos al afirmar que: “La protesta y resistencia cubanas se hallaron a la altura del extremo peligro y lograron conservar intactos el territorio y la dignidad de la Patria” (pp. 48-49), colocando como inferencia que las demandas de los Independientes suponían la posibilidad de una intentona anexionista, colocando una vez más en contraposición antianexionismo vs. Antirracismo, una de las estrategias discursivas a las que más se ha apelado y todavía se apela en la construcción que se proyecta como “historia nacional”. Dicha construcción, de paso, justifica el recurso de la violencia y el genocidio cometido por el Estado y el gobierno de JMG. Abro la argumentación con este elemento porque no fue escasa la influencia de la obra de Ramiro Guerra y Sánchez, incluso dentro de la historiografía de la Revolución, hasta la actualidad.  
Es esta historiografía una de las motivaciones del intelectual marxista afrocubano Walterio Carbonell para escribir su trascendental ensayo Cómo surgió la cultura nacional (1961) donde afirma, entre otras cuestiones, las siguientes: “Demoler las concepciones ideológicas de la burguesía es hacer Revolución (…) La Revolución no puede tener por dioses nacionales a estos hombres, los mismos hombres que fueron elevados por la burguesía a la categoría de dioses nacionales” (pp. 21-22). Además, Carbonell cuestiona los fundamentos históricos de la cultura cubana. Con perspectiva descolonizadora se pregunta “¿Podrá la cultura de los esclavistas ser considerada como la cultura de la Nación? (…) Es lamentable que la concepción colonialista de la cultura mantenga vigencia entre nosotros” (pp. 38-40).

Tomado de Pinterest 

Por otra parte, el consistente investigador Manuel Moreno Fraginals en el texto La Historia como arma (1966) destaca el papel esencial que corresponde a la reconstrucción histórica de la nación y del tema racial dentro de ella. En esta obra alerta que “Hay un clamor general por una historia nueva, por una forma distinta de ver el pasado, que no ha sido satisfecho en la etapa revolucionaria” (21). Entre los principales dogmas identifica “el escamoteo del problema negro, y la presentación de la burguesía como grupo creador de la nacionalidad y la cultura nacional” (24).  
También son recurrentes las señales de alarma sobre los posibles efectos de la colonización interna, en el ensayo El ejercicio de pensar (1966) de Fernando Martínez Heredia. Fue publicado por primera vez en El Caimán Barbudo en enero de 1967, e incluido en el material docente de Lecturas de Filosofía, organizado por el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana en 1968. En la misma línea de Carbonell y Moreno Fraginals, el autor asevera: “Y es que la colonización cultural penetra fuertemente en todos los órdenes de la vida, hasta influir en el pensamiento (y en la acción) de los propios luchadores contra el colonialismo” (50).

Tomado de Pinterest 

Me parece útil traer a colación estos textos publicados en los años 60 de la Revolución, porque son ilustrativos, como muchos otros, de tareas intelectuales, históricas y de praxis política y educativa que de una forma u otra se asumieron, pero que evidentemente no fueron suficientes, para impedir que se mantuvieran visiones más conservadoras y apegadas a los fundamentos aristocráticos, eurocéntricos y racistas en los que se fundó y se estructuró la cultura, la historia y la educación cubana. No obstante a existir también “(…) una tradición popular, igualitaria, y antianexionista, que es la que debe servir de ejemplo a las generaciones actuales” como afirma Cepero Bonilla en el prólogo de Azúcar y Abolición. 
Lo anterior nos podría brindar pistas de interpretación para entender (lo cual no justifica y por eso se suscita esta discusión) por qué un hecho como la masacre de los Independientes de Color fue ocultado, invisibilizado por las élites de la aristocracia blanca durante toda la primera mitad del siglo XX, con la excepción del digno homenaje que hace Serafín Portuondo Linares en su libro Los Independientes de Color (1950)[1]. Es sintomático que este mismo ejemplar de Portuondo, fue republicado dentro de la Revolución solo en el 2002 por la Editorial Caminos. En un artículo de 1996 afirma Tomás Fernández Robaina[2] que: 
“A un hecho tan importante como la fundación del Partido Independiente de Color solo se le dedicó un libro, aparecido antes de 1959; aunque este hecho [luego de la Revolución] ha sido abordado en más de un título en los Estados Unidos. Entre nosotros [la investigación dentro de la Isla] aparece mencionado o se le dedica uno o varios capítulos en volúmenes como El problema negro en Cuba y su solución definitiva (1989). Ese libro, conjuntamente con El negro en Cuba: apuntes para la historia de la discriminación en Cuba (1900-1958) [3] (…)” (p. 121) 
En los años 90 fuera de Cuba también se publicaron obras que atendían el tema de los Independientes de Color como la de Jorge Castellanos e Isabel Castellanos[4] y Aline [5] . Luego en la primera década de los años 2000 aparece un potente texto de Alejandro de la Fuente (2001)[6] publicado en EE.UU (luego en su versión en español se publicó en Cuba en 2014) que realiza un profundo abordaje. Asimismo, fueron publicados en Cuba textos relevantes como: Lo que nos corresponde: la lucha de los negros y mulatos por la igualdad en Cuba, 1886-1912 (2000), de Aline Helg; La Masacre de los independientes de color en 1912 (2002), de Silvio Castro Fernández; Una vuelta necesaria a mayo de 1912, de María de los Ángeles Meriño (2006) y el controversial texto La conspiración de los iguales. La protesta de los Independientes de Color en 1912 de Rolando Rodríguez (2010). 
Esta tendencia de incremento de publicaciones y eventos[7] donde se discute sobre la Masacre de los Independientes de Color avanzó significativamente luego del 2011-2012, en el marco del centenario de los sucesos y el bicentenario de la Sublevación de Aponte. La obra audiovisual de Gloria Rolando[8], y el Disco Negro de Obsesión también dan cuenta de los silencios históricos sobre el tema. 
El desafío y contradicción que permanece es: ¿cómo convertir toda esta obra historiográfica, intelectual, investigativa y artística en contenidos habituales de los espacios educativos desde la primaria hasta la educación superior?
Tuve la experiencia entre 2010-2013 de ser profesor de Historia y luego Metodólogo Municipal de Historia en la enseñanza secundaria y preuniversitaria. Fui testigo y actor de los esfuerzos de la educación en la provincia las Tunas y otros territorios para articular los programas de historia municipales y provinciales con los ejes de contenido histórico donde se realzara la presencia negra en la historia, el arte y la cultura de cada territorio. Existen convenios educacionales con el Proyecto Unesco Ruta del Esclavo a nivel nacional y de provincias para impulsar esta tarea desde el 2011. Se nos exigía, y exigíamos, y discutíamos sistemáticamente con nuestros profesores/as de Historia. En mi experiencia, se logró avanzar en este trabajo. 

Tomado de Pinterest 

Desde el curso 2012-2013 se recibió un nuevo texto de Historia de Cuba en la enseñanza preuniversitaria, donde la visibilidad de la impronta de las figuras negras es cualitativamente superior. Existe desde el 2014 una estrategia curricular para la enseñanza de Historia que privilegia estos contenidos, y orienta metodológicamente cómo continuar esta vital tarea. 
En 2016 conversé largamente con la pedagoga Lidia Turner sobre estos temas. En esos momentos ella lideraba un grupo de trabajo del Ministerio de Educación que tenía como tarea revisar exhaustivamente los textos educacionales con una visión crítica sobre la presencia negra y de sujetos negras/os en los materiales educacionales. En la educación superior también conozco de diversas acciones en la formación graduada y posgraduada de iniciativas para reivindicar en los programas y textos a los Independientes de Color y su icónica actuación antirracista en la historia cubana. Tomasito el Cimarrón [Tomás Fernández Robaina] y muchos otros/as han mantenido un activismo social, intelectual y educativo impresionante, que muestra las potencialidades discursivas de la resistencia antirracista en el contexto cubano.

Pudiera exponer decenas de ejemplos al respecto. Explico todo esto para afirmar que aun con todos estos avances es palpable que no existe una articulación y sistematicidad que permita lograr esa “historia nueva” de la que hablaba Moreno Fraginals, ni tampoco ha permitido dejar de tener como “dioses nacionales a estos hombres, los mismos hombres que fueron elevados por la burguesía a la categoría de dioses nacionales”. Esta es la realidad, y solo puede ser encarada con mucho trabajo, activismo e investigaciones que redunden en la enseñanza. 
Las relaciones sociales en Cuba expresan una dualidad teórica, práctica y epistemológica que se concreta en los espacios educativos. Por un lado, tenemos una educación bancaria, colonial, racializada y excluyente heredada por el proceso revolucionario, y por otro una experiencia de prácticas educativas antirracistas, inclusivas, liberadoras, críticas. Este par se contradice y tensiona constantemente. Eso se observa en los espacios sociales, en las producciones literarias, artísticas, en el currículo educativo y en las prácticas docentes-educativas del contexto cubano. 
En la institucionalidad práctico-crítico revolucionaria, coexisten y se contraponen saberes/prácticas descolonizadoras y eurocéntricas. Se necesita una mayor articulación entre los productos artísticos, intelectuales, investigativos y los textos educativos formales, y no formales. Es necesario reducir el distanciamiento que existe entre la teoría histórica sobre estos temas y la práctica educativa, necesitamos más productos científicos que se conviertan en materiales didácticos y generen redes conceptuales que permitan una interpretación descolonizada, antirracista de la historia. 

El retorno de la estatua de José Miguel Gómez carga con un gran simbolismo. A su vez, esto corrió con una total discreción, al punto que Comunistas, a pesar de la búsqueda digital que ha hecho en Granma, Juventud Rebelde y Cubadebate, no ha encontrado ninguna noticia sobre el regreso de la efigie de José Miguel. El monumento a los marinos muertos en la explosión del buque Maine se reconfiguró por completo, algo que, pudo haberse hecho con  monumento a JMG, en aras de que no quedase en el abandono ¿por qué esto no se hizo, a pesar de los tantos reclamos que hiciera la intelectualidad cubana, por qué se decidió restaurar la estatua y qué circunstancias sociopolíticas produjeron esta decisión?

Tomado de Pinterest 


Las causas de esta funesta decisión la veo en los argumentos que brindo anteriormente y en la recuperación de algunos dogmas en la interpretación histórica y patrimonial entre ellas la que señalaba Moreno Fraginals del histórico “escamoteo del problema negro, y la presentación de la burguesía como grupo creador de la nacionalidad y la cultura nacional.”
Todavía pesa demasiado la Historia de la Nación Cubana, del ya nombrado historiador de la burguesía blanca cubana Ramiro Guerra. Todavía los acumulados intelectuales, políticos y sociales que permiten deconstruir este hecho, reivindicar sus figuras y condenar la injusticia no marcan definitivamente la impronta de algunas decisiones políticas-económicas. Creo que el incremento del turismo de ciudad y patrimonial influye en estas visiones, así como una emergencia de la perspectiva eurocéntrica de los análisis sociales, económicos y políticos. No por gusto el sitio de promoción de turismo Tripadvisor promueve como “ atracción turística ” un recorrido a la estatua de JMG[9].

Hay una cuestión de estética eurocentrada, de blanqueamiento monumental en los espacios citadinos que también está condicionado por generar imaginarios de la Cuba blanca y “civilizada” que nos legaron nuestros “ancestros” europeos, que ahora nos devuelven la visita y el colonialismo mental como turistas o empresarios. No es un dilema nuevo, ni en Cuba, ni en otros países que llevan la marca de la atroz esclavización forzada de personas originarias de África. Tampoco lo dejará de ser con la caída de la estatua de JMG, pero tenemos que estar preparados. Luchar contra nuestros propios colonialismos —a veces son más profundos y sutiles—, es una carrera que necesita de una cultura cimarrona de resistencia como actitud y como ontología y epistemología.  


A tono con las protestas mundiales contra el asesinato del afrodescendiente George Floyd a manos de un policía blanco, COMUNISTAS pidió la destitución de la estatua de José Miguel Gómez. La idea que lanzamos fue recibida en Cuba con una gran cantidad de críticas, y ataques, donde, entre otras cosas, se trataba de hacernos “entender las circunstancias históricas”, como si estas hubieran hecho “comprensible” la masacre de afrodescendientes de 1912 ¿qué circunstancias sociales ha causado que tantas personas -muchas de ellas intelectuales y estudiantes universitarios- defiendan la restauración y permanencia de la estatua y, a la vez parte de ellos, tácitamente justifiquen la matanza de afrodescendientes de 1912?

Tomado de Pinterest 


Entiendo justa y necesaria la demanda colocada por el Blog COMUNISTAS de aportar, retomar e impulsar esta discusión. No obstante, no creo que esta sea una discusión que tengamos que marcar a partir de las protestas por la muerte de George Floyd. Como ya hemos expuesto es una discusión que ya está colocada desde hace años y tiene a diversos protagonistas en la intelectualidad, el arte, las investigaciones y el activismo antirracistas, incluso con articulaciones importantes entre unos/as y otros/as. Por tanto lo más estratégico sería que el Blog incorpore un mapeo de estas iniciativas e intente continuar esta justa demanda, acompañando y/o articulando con otros actores, lo cual puede generar un trabajo de red esencial para educar, sensibilizar y (re) construir discursos y prácticas al respecto. 

¿Hoy la sociedad civil en Cuba está lo suficientemente organizada para lograr la caída de las estatuas de José Miguel Gómez y la reconfiguración revolucionaria del espacio público que dichos monumentos ocuparon?

Tomado de ipscuba.com

Yo utilizaría primero el término de una sociedad civil (toda) suficientemente sensibilizada para discutir el asunto de la caída de la estatua de JMG y muchos otros que nos afectan y condicionan el pensamiento y las prácticas. Para eso, claro está, también se necesita organización. Es evidente (antes ya se han brindado elementos) que todavía falta sensibilidad y organización. Falta también articulación interna entre los diferentes proyectos y discursos, pues son diversas las posturas. Algunos/as reivindican la Revolución con la caída de la estatua, otros niegan la Revolución si la estatua no cae; estarán los que afirmen, aunque caiga la estatua, que la Revolución nunca fue antirracista, y no faltarán los que se impresionen por semejante “atentado” a la “civilidad”, y los valores “civilizatorios” que representa esa estatua de JMG. 
En mi perspectiva, nadie debe ser ignorado. Hay que escuchar, reflexionar, seguir debatiendo, demostrando con argumentos, sin dejar de posicionarse según lo que creemos, y sin dejar de articular con la sociedad política, con el gobierno, utilizando los espacios que tengamos y creemos. Sin permitir que la mala intención y el odio secuestren un tema que nos pertenece a cubanos negros/as, blancos/as, mulatos/as todos, pero tampoco creer en la ilusión de la fraternidad racial, según la cual a todos/as les interesa y les afecta por igual esta horrenda masacre. Ese hecho es una vergüenza que debe seguir siendo justamente colocado para salud de una verdadera historia nacional.  

Referencias Bibliográficas
1 Los Independientes de Color Historia del Partido Independientes de Color. Publicaciones del Ministerio de Educación Dirección de Cultura, La Habana 1950, 287p. 
2 Los repertorios bibliográficos y los estudios de temas afrocubanos, Revista Temas, No. 7: 119-128, julio-septiembre, 1996.
3 Tomás Fernández Robaina, El negro en Cuba: apuntes para la historia de la discriminación en Cuba (1900-1958), La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1990. 225 p.
4 Cultura Afrocubana, tomo 2, El negro en Cuba, 1845-1959, Capítulo 3. El negro libre: 1886-1912, Ediciones Universal, Miami 1990, págs. 235-327
5 Políticas raciales en Cuba después de la independencia: Represión de la cultura negra y mito de la igualdad racial. Bogotá: Revista América Negra, No. 11, junio, 1996, pp. 63-79.
6 A Nation for All: Race, Inequality, and Politics in Twentieth-Century Cuba, Chapel Hill, University of
North Carolina Press, 2001
7 Puedo significar los eventos de la Casa de África en la Habana, de los Congresos sobre Cultura Africana y Afroamericana del Centro Cultural Fernando Ortiz en Santiago de Cuba y el Encuentro José Antonio Aponte in memorian que organiza desde 2011 el Comité Ruta del Esclavo en Camagüey. 
8 Rolando, Gloria. Voces para un silencio. La Habana: Documental, 2011.
 9 https://www.tripadvisor.es/Attraction
_Review-g147271-d14044711-Reviews-monumento_a_Jose_Miguel_Gomez-Havana_Ciudad_de_la_Habana_Province_Cuba.html

A propósito  de la polémica:


Comentarios

  1. La fraternidad racial no es una ilusiòn. Existe fraternidad entre las razas en Cuba, a pesar de algunas manifestaciones de racismo que todavìa persisten porque persisten tambièn los estereotipos de patrones de belleza occidentales en nuestras mentes junto a otros prejuicios. La independencia de Cuba no hubiera sido posible sin una fraternidad racial entre los negros esclavos que protagonizaron las guerras del 68 y del 95 junto a mulatos y blancos, algunos de estos su antiguos esclavizadores, como es el caso de Carlos Manuel de Cèspedes. En pleno desarrollo del inhumano y atroz sistema de producciòn esclavista en Cuba, el Padre Fèlix Varela, a principios del siglo XIX, insistiò en demostrar en su periòdico El Habanero que el camino a la independencia de Cuba que el defendìa no era un llamado a una guerra entre razas. Tambièn negò que la guerra del 95 fuese el deseo de iniciar una guerra entre razas el patriota cubano Juan Gualberto Gòmez, negro por cierto. Desde siglos se ha abogado por una fraternidad de las razas en Cuba como base indispendable de la unidad y la convivencia pacìfica entre los cubanos.

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