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A un mes del 27N. Valoraciones desde el presente

 



Desde el plantón ante el Ministerio de Cultura hasta hoy ha pasado exactamente un mes. ¿Qué ha sucedido en ese tiempo y qué sucede ahora en Cuba? La pregunta es imposible de responder en un artículo, pero sí es permitido hacer unos apuntes. 

por Frank García Hernández


Este último domingo de diciembre se cumple el primer mes del plantón ante elMinisterio de Cultura y la consecuente reunión con el viceministro de Cultura,Fernando Rojas. El encuentro terminó en la madrugada del sábado 28 de noviembre con el acuerdo de una serie de puntos, el cual serviría de guía para un amplio proceso de diálogo entre artistas, intelectuales y las instituciones oficiales. Sin embargo, la falta de organización del grupo demandante, su heterogeneidad, la diferencia en intereses, la espontaneidad y la falta de cultura política, hicieron que en realidad los acuerdos alcanzados estuvieran marcados por una gran ambigüedad.  

La única exigencia puntual fue garantizar la dispersión total de los manifestantes sin que interfiriese la policía que rodeaba el lugar. Pero, -a pesar del quiebre del diálogo-, las autoridades culturales pueden decir que han cumplido con el resto de las demandas. Veamos los siguientes ejemplos.

El viceministro Fernando Rojas se interesó públicamente –incluso ante televisión nacional- por la suerte de Denis Solís y Luis Otero Alcántara. A pesar de que, como él mismo puntualizó en su alocución, ese no era “un tema que tenga que ver solamente con el Ministerio de Cultura”. De este modo, dicha institución pudiera argumentar que el resto de lo sucedido al respecto, ya no es de su incumbencia.

A pesar de la declaración del Ministerio de Cultura hecha el 4 de diciembre, donde se anunciaba no dialogar con el grupo de los 30 -monopolizado por el MSI-, al día siguiente el ministro Alpidio Alonso se reunió con jóvenes artistas eintelectuales. A su vez, posteriormente se realizarían otros encuentros en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Es decir, dichas reuniones se pueden entender como la respuesta al reclamo “apertura de un canal de diálogo con las instituciones y organización de una agenda de trabajo múltiple con propuestas de temas por ambas partes”. O sea, uno de los principales acuerdos logrados la madrugada del 28 de noviembre.

Por otra parte, la ambigüedad de lo que se puede considerar como “espacios independientes”, hace también difícil negar que los artistas se hayan reunido en esos lugares sin recibir hostigamiento.

Quizá, lo único demostrable de su incumplimiento haya sido la revisión de la “declaración de la Asociación Hermanos Saíz a raíz de lo acontecido con el Movimiento San Isidro”.

Sin embargo, al mismo tiempo sabemos que nada de esto era lo esperado por los cientos de personas quienes aguardaron toda una mañana, tarde, noche y parte de una madrugada, ante las puertas del Ministerio de Cultura.

De las recientes reuniones celebradas por las autoridades culturales con artistas e intelectuales no ha salido nada en concreto, porque no ha habido una contraparte la cual lleve demandas puntuales, organizadas, a partir de las cuales se establezcan puntos a negociar.

La única forma de retomar un diálogo efectivo es que un nuevo grupo de intelectuales y artistas -sin presencia de figuras que de antemano sabremos no aceptará la institución y sí con personalidades de pensamiento crítico y reconocimiento legitimado como Fernando Pérez, Silvio Rodríguez o Rafael Hernández-, preparen una serie de demandas sólidas y organizadas las cuales se presentarían al Ministerio de Cultura.  Ese diálogo tendría como punto principal el motivo por el cual se movilizó aquel  grupo de jóvenes artistas e intelectuales: la supresión real de la censura.  

El presente: un mes después

Si hoy alguien dijera que esa censura no existe, desgraciadamente pudiéramos ponerle como ejemplo la cacería de brujas de baja intensidad lanzada contra un grupo de intelectuales presentes en el Ministerio de Cultura, aquel pasado 27 de noviembre. Quizá el ejemplo más burdo es el caso de Julio César Guanche a quien se le imputa tener vínculo con fundaciones estadounidenses, las cuales trabajarían para derrocar el Estado socialista, y por tanto, el mencionado intelectual sería su cómplice.

Si quienes dicen tener esas pruebas continuaran sus investigaciones a fondo, se llevarían una buena sorpresa al ver dónde nace ese hilo en La Habana y dónde termina en Washington.

La campaña contra Guanche no es por haber participado de uno u otro evento, realizado por demás, en el ya lejano 2016. Si este fuera el motivo real, habría de investigarse a todos los intelectuales y artistas cubanos que viajaron a Estados Unidos durante el periodo de las negociaciones con Obama. Debe tenerse muy en cuenta que la mayoría de esos viajes fueron autorizados -e incluso no pocas veces promovidos-, por el Ministerio de Cultura y sus dependencias.

Los que se lanzan hoy contra Guanche lo hacen porque no le perdonan sus pronunciamientos para con  los sucesos de San Isidro y principalmente, su activa presencia durante la Crisis del Fin deSemana Largo. Es cierto que muchos otros intelectuales y artistas que nos posicionamos fuera de la línea oficial acerca de los sucesos del 27 y 28 de noviembre, no hemos sufrido este acoso. Sin embargo, se corre el peligro de que el caso de Guanche sea solo el comienzo.

Esta suposición parte de que estamos hablando de una de las más importantes figuras de nuestra cultura nacional. Si se logra represaliar a Guanche, el resto de quienes nos pronunciamos de manera no oficial sobre aquellos sucesos, estamos expuestos al mismo trato.

Los ataques contra Articulación Plebeya también son una forma reciclada de unirse a esta persecución de baja intensidad. No es precisamente el franco debate entre intelectuales lo que se plantea con Articulación Plebeya y sus miembros, sino una peligrosa descalificación política.

Por otra parte, es necesario puntualizar que la polémica con esta plataforma algunas veces se ha hecho de manera casi ingenua, sin prever lo que después puede ocurrirle a los intelectuales que forman parte de Articulación Plebeya; entre los cuales destaca un comunista de alto valor como Ariel Dacal, vinculado, por demás, a una de las instituciones más dignas de nuestra sociedad civil como es el Centro Memorial Martin Luther King Junior (Cmlk).

Muchas veces se ha guardado silencio, incluso, ante injusticias. Toca ahora tener el tacto político de ver, con nuestras declaraciones, cuáles pueden ser las consecuencias políticas para un grupo de intelectuales quienes, más de una vez han estado incondicionalmente con nosotros, incluso, sin haberlos convocado.

En medio de todo esto, Cuba vive algo mucho más grave. El recorte de “subvencionesy gratuidades indebidas”, el alza de precios y el estímulo al sector privado dela economía. Quienes han apoyado una u otra de estas medidas, por lo general las han entendido por separado. Es decir, o apoyan que el Estado se libre de determinados gastos, los cuales, según ellos, eran una carga innecesaria; o apoyan la expansión del sector privado de la economía. Ahora ven –aunque en ocasiones aún no se percatan- que nada de esto iba por separado, ni que podía ir por separado.

De este modo, comenzaremos el 2021 con un preocupante escenario: recortes de políticas públicas, creciente y fuerte estímulo del Estado al sector privado y aumento de precios. Por si fuera poco, pareciera que se retrocediese en las libertades de creación y expresión. 

Una de las estrategias más inteligentes que pudieran hacer nuestras autoridades sería oír a sus intelectuales críticos e inconformes artistas. Fue triste ver que los reclamos urgentes de este sector hayan sido catalizados por un grupo contrarrevolucionario como lo es el Movimiento San Isidro, el cual no tenía interés en dialogar con el Estado en favor de los artistas e intelectuales, sino que pretendían derrocar al Estado, tomando como excusa las demandas de artistas e intelectuales.

Esto es algo que nuestros dirigentes deben tener en cuenta. Si el MSI tuvo éxito en capacidad de movilización, no fue precisamente por haber “manipulado” a personas tan inteligentes como Julio César Guanche o al grupo de cineastas El Cardumen; como menos aún fue porque estos creadores sean silenciosos enemigos de la Revolución. Los reclamos del MSI -el cual por demás no está compuesto por terroristas, sino por artistas-, recogía la principal demanda de este sector: la supresión de la censura.

En noviembre de 2005 Fidel Castro alertaba que eran muy pocas las probabilidades de que nos destruyeran desde el exterior y sí que nosotros mismos podemos destruir nuestro sistema socialista. Quienes hoy atacan a Julio César Guanche debieran recordar que este intelectual fue quien se percató de la urgente importancia de aquellas palabras y antologó un necesario libro titulado Elpoder y el proyecto. Un texto imprescindible para la compresión de la Cuba actual.

Cuba no se puede librar de la crítica situación mundial, y por tanto nacional. En 1991 la isla perdía el 85% de sus socios comerciales. Ahora, el 100% de sus socios comerciales se encuentran en una profunda crisis económica. En 1992 el Producto Interno Bruto cayó al -11%. Este diciembre, el ministro de Economía, AlejandroGil ha declarado que la economía se desplomó en once puntos porcentuales.

El cómo resolvemos este impacto a la interna de nuestras fronteras, solo nos corresponde a nosotros, es decir, a la clase trabajadora, la sociedad en pleno y el Estado socialista. Solo a través de un verdadero diálogo entre las instituciones y la ciudadanía se lograrán salvar las conquistas del Socialismo en Cuba y evitar la restauración capitalista. Algo que no se alcanzará en encuentros de monólogos y catarsis y menos aún en grupos contrarrevolucionarios.


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