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Acerca de las desproporcionadas condenas contra un grupo de manifestantes del 11 de julio, los ataques contra La Joven Cuba y el manifiesto publicado en La Joven Cuba


 Comunistas condena las desproporcionadas e injustas sanciones lanzadas contra parte de los manifestantes del 11 de julio. Solo es comprensible que se condene con tamaña severidad a quienes hayan atentado contra la vida de otra persona y no lo haya hecho en defensa propia. Sobre estas condenas solo se ha informado de manera general, sin aclarar los motivos de las sanciones dictadas a cada detenido, ni sus respectivas edades. Por otra parte, desconocemos si han sido sancionados por la ley los civiles amparados por el Gobierno cubano que durante las protestas del 11 de julio ejercieron la violencia contra otras personas. Sobre ellos también debe caer el peso de la ley.

Es evidente cada vez más que con estas condenas desproporcionadas se trata de disuadir todo intento de nuevas protestas similares a las del 11 de julio. La crisis económica que sufre Cuba no se solucionará en 2022. La guerra ruso-ucraniana ha venido a agravar aún más la terrible situación económica cubana. Por tanto, no es de extrañar que sucedan otra vez protestas similares a las del 11 de julio de 2021. No serán las condenas excesivas contra manifestantes del 11 de julio lo que contenga nuevas protestas reivindicativas ¿Cómo reaccionará el poder ante otro 11 de julio? Hay que evitar un Tianamen cubano o Cuba colapsará.

Quienes continúan creyendo que las protestas del 11 de julio fueron organizadas y dirigidas por la contrarrevolución están ignorando completamente el actual escenario político y socioeconómico cubano. Ya sabemos que ignorar la realidad de la clase trabajadora fue uno de los más importantes factores en la caída de la Unión Soviética y el resto de los Estados de Europa del Este supuestamente socialistas. En noviembre de 1989, el máximo dirigente de Rumanía, Nicolae Ceacescu celebró el congreso del Partido Comunista Rumano bajo la consigna “El Congreso de las grandes victorias, del triunfo del socialismo y de la plena expresión de la independencia y soberanía”. En diciembre de 1989 el gobierno de Ceacesu caería tras un levantamiento popular provocado por la aguda crisis económica y la represión a un grupo de estudiantes en la ciudad de Timisoara -contra quienes el ejército rumano disparó durante manifestaciones pacíficas-. El 25 de diciembre Nicolae Ceacescu sería fusilado. No deseamos que Cuba sufra una situación similar a la vivida por Rumanía en diciembre de 1989, pero este es el ejemplo más radical de qué puede suceder si se ignora la realidad de la clase trabajadora.

Por otra parte, Comunistas condena los graves y peligrosos descalificativos lanzados ayer contra el medio de prensa cubano La Joven Cuba, al cual desde un programa televisivo oficial tildaron de “contrarrevolucionario y fascista”. Emplear ambos descalificativos contra la Joven Cuba es o desconocer la trayectoria y obra de La Joven Cuba o ser ignorantes políticos. Que en Cuba un medio de prensa sea señalado como “contrarrevolucionario y fascista” por parte del gobierno, es dar la orden de destruirlo y perseguir a los miembros de su comité editorial y colaboradores. La Joven Cuba es un medio de prensa abiertamente de izquierdas. Si la burocracia cubana está imposibilitada de comprender los diferentes espectros de las izquierdas y considera que por oponerse a la política oficial un medio de prensa es “contrarrevolucionario y fascista”, entonces estamos viviendo un peligroso retroceso a los más oscuros tiempos del estalinismo.

El supuesto motivo que sirvió de pretexto a estos ataques contra La Joven Cuba –el real motivo es destruir toda voz crítica- es el "Manifiesto contra el silencio, por la justicia", el cual Comunistas no suscribe; ni adherimos a ningún otro manifiesto que llame a suscribirlo. No lo suscribimos porque Comunistas no pide la liberación de los presos políticos en abstracto, pues nunca estaremos en defensa de miembros de la contrarrevolución quienes abiertamente son apoyados por Estados Unidos.

No empleamos el término contrarrevolución en el sentido propagandístico que lo utiliza la burocracia. Si estallara en Cuba una segunda revolución socialista, la oposición de derecha no dudaría en enfrentar a esta revolución -incluso, por la violencia-. No solo lo haría en un hipotético caso cubano, sino que la derecha lo ha hecho y hará a lo largo de la historia. La derecha es, lo ha sido siempre y será contrarrevolucionaria. La derecha es la representación política de la burguesía, el sistema capitalista y el imperialismo. Decir que la derecha y la izquierda no existe es o de ingenuos, ignorantes o ultraderechistas.

Comunistas tampoco puede adherirse a un documento que emplea y hace énfasis en la consigna “derechos a tener derechos”, lema del derechista y anticomunista Movimiento San Isidro. En consecuencia, nuestro reclamo es contra las condenas injustas lanzadas sobre un grupo de manifestantes del 11 de julio; y por tanto contra la represión a la clase trabajadora, no por la liberación de todos los presos políticos. Hoy en Cuba la lucha de clases es cada vez más compleja. Si nunca funcionó la lógica de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, aplicarla hoy en Cuba es perder la perspectiva política marxista y se puede terminar apoyando a la derecha, es decir, a la contrarrevolución. Nuestro reclamo de liberación inmediata va por las trabajadoras y trabajadores que espontáneamente se manifestaron el 11 de julio. 

Al mismo tiempo consideramos que entre los firmantes -hablamos de la primera lista que se hizo pública- del "Manifiesto contra el silencio, por la justicia" existen valiosos intelectuales y socialistas quienes nunca formarían parte de la contrarrevolución. Nos referimos a Fernando Pérez, Alex Fleites, Teresita Díaz-Canals, Alexander Hall, Alina Bárbara López, Mario Valdés y Miguel Hayes. A ellas y ellos nuestro más profundo respeto y solidaridad. La lista inicial de los firmantes del Manifiesto contra el silencio y por la justicia" fue presentada detalladamente en el programa de televisión donde se calificaba a La Joven Cuba de “contrarrevolucionaria y fascista”. Si intelectuales del tamaño de Fernando Pérez o Alex Fleites son perseguidos por firmar el mencionado manifiesto, entonces estaremos viviendo un punto de no retorno en lo que respecta a la represión y la censura.

En resumen: condenamos las injustas y desproporcionadas sanciones contra parte de los manifestantes del 11 de julio; condenamos los ataques contra La Joven Cuba y mostramos nuestra solidaridad con los intelectuales honestos que firmaron el "Manifiesto contra el silencio y por la justicia" a la vez que no suscribimos dicho documento, ni ninguno donde se convoque a firmarlo. Al mismo tiempo exigimos la liberación de las trabajadoras y trabajadores detenidos durante las protestas del 11 de julio. 

Desde algún lugar de Cuba, 23 de marzo de 2022

Comité Editorial de Comunistas


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