La población de Cuba disminuye en medio de la crisis económica y la decepción política

La crisis económica en Cuba no termina y esto contribuye al continuo flujo de migrantes hacia Estados Unidos. Solo en 2022 un cuarto de millón de personas atravesaron ilegalmente la frontera mexicana hacia Estados Unidos, donde eran recibidos por las autoridades migratorias. Aunque Biden canceló la aceptación de emigrantes ilegales cubanos desde la isla siguen saliendo precarias lanchas hacia la Florida. También existen otros países a donde emigran los cubanos, como Uruguay, a donde arriban después de llegar a Guyana -país que tiene flexibilidades migratorias con Cuba-, para posteriormente atravesar todo Brasil. La mayoría de los emigrantes cubanos son jóvenes, lo cual repercutirá negativamente en la clase trabajadora de la isla, exponiéndose a un aumento de la edad de jubilación -actualmente, 60 años para las mujeres, 65 para los hombres-. Con las nuevas regulaciones migratorias estadounidenses, se recibirán de manera anual 30 000 cubanos, lo cual está muy por debajo de las solicitudes Cabe entonces la pregunta: ¿Cuál es la actitud del gobierno cubano ante esta situación migratoria? 




Yurisbel Martínez Suárez


Fidel Castro solía decir: “Nuestra gente es nuestro mayor recurso; son nuestro capital humano”.

Su gobierno revolucionario nacionalizó las grandes industrias, la agroindustria y la banca. Asimismo proporcionó educación y salud gratuitas a toda la población; antes de 1959, estos servicios esenciales eran un lujo que solo los ricos se podían permitir. Campañas exitosas para vivienda universal, electrificación, asignaciones de alimentos, alfabetización y reformas legales para derrotar la discriminación racial y de género causaron que el bienestar social de Cuba pudiera competir con las naciones del “Primer Mundo”.

En los primeros cuatro años después de emprender el sendero socialista, sólo emigraron 248,100 personas. Eran, en su mayoría, opositores a los cambios radicales que se estaban realizando en beneficio de los trabajadores y los pobres. Hoy en día, seis décadas más tarde, Cuba vive un éxodo muy diferente.


Agobiante pobreza y silencio forzado

Desde octubre de 2021 han huido 340,000 cubanos. Los migrantes de hoy están de acuerdo en gran medida con los objetivos originales de la revolución, pero creen que el Partido Comunista de Cuba (PCC) está abandonando dichos objetivos y con ellos a la población de la isla. Se sienten traicionados.

Aquellos que partieron se vieron agobiados por la realidad de la pobreza, el hambre, una inflación del 1,000 % y el derrumbe de edificios, escuelas, hospitales e infraestructura, incluidas las redes eléctricas y de comunicaciones. Para muchos, la gota que colmó el vaso fue una serie de leyes draconianas contra la libertad de expresión que impedían quejas, críticas y sugerencias de cambios para rescatar la revolución.

Los desesperados inmigrantes suplicaban, pedían prestado, vendían todas sus pertenencias materiales y se arriesgaban a morir para irse. Ellos buscan la prosperidad y la democracia que una vez esperaron de la revolución. Lamentablemente, no encontrarán nada de esto en el país al que la mayoría se dirige, Estados Unidos.

Desde enero de 2021, más de 100 cubanos han muerto y más de 350 están desaparecidos por asesinatos, naufragios y ahogamientos mientras intentaban escapar por mar y tierra. Los más pobres enfrentan los mayores riesgos. En 2022, más de 8,560 cubanos sin medios económicos para pagar a los traficantes de personas emigraron en balsas o a pie pero fueron capturados por autoridades extranjeras y devueltos a Cuba, donde sufrían de discriminación por intentar huir.

En octubre de 2022, una lancha rápida procedente de Florida intentó recoger a unas pocas docenas de cubanos en la localidad costera noroccidental de Bahía Honda. La guardia costera cubana embistió la embarcación, cortándola por la mitad. Murieron ocho personas, incluidos niños. Los sobrevivientes nadaron hasta la orilla y recogieron los cadáveres de sus familiares sin ayuda alguna.


Costo y consecuencias

Después de que Nicaragua permitió la entrada de cubanos sin visa de turistas en noviembre de 2021, ese país se convirtió en una primera parada muy transitada para quienes se iban.

El precio para llegar a los EE. UU. por tierra desde Nicaragua varía entre $ 7,000 y $ 14,000. Para hacer este viaje, los cubanos han vendido un estimado de tres mil millones de dólares en pertenencias personales, casas y autos para entregarlos a coyotes (contrabandistas) sin escrúpulos, y a policías y burócratas corruptos. Esta fuga de capitales equivale al ingreso anual de cualquiera de los tres pilares económicos de la isla: extracción de recursos, turismo y remesas. La demanda de miles de millones de dólares estadounidenses se convirtió en la fuerza motriz de la hiperinflación.

Los cubanos que ingresan a los Estados Unidos son predominantemente jóvenes, entre 20 y 40 años. La disminución de la población total debido a la migración reciente es del 3%, pero seis de cada 100 personas en edad laboral han desaparecido.

El impacto en la producción y los servicios es agobiante. Los pacientes de hospitales y clínicas se enfrentan a retrasos que amenazan sus vidas, el número de estudiantes por maestro se ha disparado, los servicios turísticos se deterioran y se han hecho más largas las filas para obtener medicamentos y alimentos, y para realizar trámites bancarios. Se han detenido las reparaciones, el mantenimiento y la construcción, excepto en el caso de los nuevos hoteles.

Cuba tiene el mayor número de gente mayor y la tasa de natalidad más baja de América, así como la menor cantidad de nuevos inmigrantes. La consecuente caída fuerte de la producción de bienes para el consumo interno y para la exportación es actualmente la peor del hemisferio. El seguro de seguridad social para los jubilados es insostenible. Se estrangula el mantenimiento de la deuda externa. El flujo de efectivo (liquidez) se ha evaporado y los bancos se niegan a otorgar crédito para alimentos a una nación que importa el 80% de su sustento. Es una espiral descendente que obliga a la gente a marcharse.

Este enero, el presidente de los Estados Unidos, Biden, tomó medidas drásticas contra los inmigrantes latinoamericanos que buscan ingresar a través de la frontera entre México y los Estados Unidos. Su nuevo y restrictivo “Programa de Libertad Condicional” reduce el cupo a 30,000 personas por mes divididos entre venezolanos, nicaragüenses, haitianos y cubanos. Se adoptó de nuevo una lotería de emigración al estilo de Las Vegas organizada por la embajada de los Estados Unidos en La Habana que reparte 20,000 espacios anuales. Están atrasadas 70,000 solicitudes de reunificación familiar debido al cierre de la embajada por parte de Donald Trump en 2017.


Entre un bloqueo y una burocracia

Durante su mandato como presidente, Trump promulgó 443 medidas contra Cuba que, combinadas con el embargo estadounidense de décadas y la pandemia de Covid, llevaron a la isla a la miseria financiera. La primera promesa de campaña de Biden fue revertir los castigos de Trump, pero solo ha cumplido en tres instancias: simplificó los trámites para que los ciudadanos estadounidenses visiten Cuba, reabrió la embajada de Estados Unidos en La Habana y permitió que se reanudaran las remesas.

Para el futuro de la isla, el gobierno cubano apuesta por el turismo, la venta de propiedades estatales y el crecimiento de la empresa privada. Mientras tanto, ignora las necesidades de la gente y acosa a quienes protestan, asegurando que continuará la estampida hacia el norte.

La perspectiva del socialismo en las Américas planteada por la Revolución Cubana inspiró a los trabajadores de todo el mundo, pero el Partido Comunista ha destruido la fe en ese sueño, ya que adopta cada vez más el “modelo chino” de socialismo; o sea, en realidad, la restauración del capitalismo.

La mejor acción para los verdaderos amigos de Cuba es protestar enérgicamente contra el embargo estadounidense y, al mismo tiempo, apoyar a los cubanos que luchan por la democracia obrera y contra el regreso del “libre mercado”. ¡No hay vuelta atrás a los días de superexplotación neocolonial!

Yurisbel Martínez Suárez es miembro del Comité Editorial de ComunistasCuba.org. Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web del Partido Libertad Socialista