¿Por qué cayó el ministro de Economía cubano?

“Liberar de sus responsabilidades como viceprimer ministro y ministro de Economía y Planificación al compañero Alejandro Gil Fernández”, anunció el 2 de febrero el Buró Político en los medios oficiales cubanos.




El hoy depuesto ministro de Economía Alejandro Gil fue durante años el rostro de las reformas liberales en Cuba. Desde diciembre aparecía como el vocero del nuevo plan de recortes y alza de precios que debía implementarse el 1 de febrero, pero el paquete de ajuste asombrosamente ha sido retardado de manera indefinida. El gobierno cubano informó el 1 de febrero que no se aplicarían los nuevos precios del combustible debido a un ataque cibernético con “un virus proveniente del exterior” lanzado contra el sistema de la empresa Cuba Petróleo. Si para muchos esto pareció una excusa, técnicamente un “virus proveniente del exterior” no impediría la aplicación de las nuevas medidas económicas. Sin embargo, al parecer el exministro sí fue contagiado por el virus y hoy domingo debe estar en la cama de su casa preguntándose en qué falló su gestión.

¿Por qué destituyen entonces al ministro de Economía, que además era viceprimer ministro? Con solo seguir atentamente las noticias cubanas se podía ver que el primer ministro, Manuel Marrero y Alejandro Gil, funcionaban como una dupla bien articulada y poderosa. La caída de Gil entonces asombra un poco más. Sin embargo, la destitución de Gil forma parte de una constante estrategia de la burocracia cubana: liquidar a la cabeza visible de quien lleva adelante una impopular política económica, pero dejar casi intacta las medidas que el burócrata destituido abanderaba. 

El ejemplo más reciente lo tenemos en el ya casi olvidado Marino Murillo, quien, el mismo Raúl Castro lo había designado como coordinador de la llamada Comisión para la implementación de la Tarea Ordenamiento. Recordemos que la Tarea Ordenamiento fue el primer gran paquetazo de ajuste económico sufrido por la clase trabajadora cubana en el proceso de expansión de la burguesía. Los recortes tomados en la Tarea Ordenamiento, aplicada el 1 de enero de 2021, generó reacciones similares: inconformidad generalizada, una oleada de críticas en redes sociales y desde importantes voceros de la intelectualidad crítica. Al igual que el nuevo paquete de medidas, la Tarea Ordenamiento fue calificada de neoliberal. 

La diferencia con el actual paquetazo es que sí fue implementado en su totalidad desde la fecha anunciada. Toca recordar que la Tarea Ordenamiento estuvo cubierta del manto mágico que fue la reunificación de la moneda -desaparición del peso convertible- y una sustancial alza salarial que era obvio muy pronto se diluiría en la inflación -como sucedió-. 

Pero la Tarea Ordenamiento, según se aplicaba, generaba más descontento. Tres meses después sesionó el VIII Congreso del Partido Comunista. Raúl Castro criticaría abiertamente a la famosa comisión como la responsable de las consecuencias negativas generadas por la Tarea Ordenamiento. Las consecuencias de aquel paquetazo nunca fueron solucionadas porque, salvo detalles mínimos, la Tarea Ordenamiento continuó incólume. Sin embargo, al concluir el congreso del PCC, se anunciaba la destitución de Murillo y la disolución de la Comisión para la implementación de la Tarea Ordenamiento. Poco menos de tres meses después explotaban las protestas populares del 11 de julio: la masividad de aquellas manifestaciones fueron inesperadas por el gobierno cubano.

La burocracia dirigente no se quiere arriesgar a otro 11 de Julio, pero es casi imposible evitarlo si aplican el actual paquetazo. La destitución de Gil es una limpieza de cara y el retraso de la implementación del paquetazo es solo una movida para intentar ganar tiempo.

También la caída de Gil es otro ejemplo de las peleas intestinas en palacio ¿Quién tuvo la autoridad de destituir a un pez tan grande como Gil? El ministro de Economía no era una figura gris y contaba con el evidente apoyo de Marrero ¿Habrá salido la orden desde la vieja guardia revolucionaria o habrá provenido del poderoso Secretario de Organización del Buró Político, Roberto Morales Ojeda? De momento no se sabe de dónde vino la orden, pero lo obvio es que quien -o quienes- conspiró contra Gil teme un fuerte estallido social.